diorama
teatral |
Universitario de
Teatro, también en la Casa del Lago el trabajo se sucedió
sin interrupción, fuera con representaciones de Landrú de Alfonso Reyes, fuera con otras de La cantante calva de Ionesco o con las de Doce y una trece de Juan García Ponce.
En la Facultad de
Filosofía y Letras, la sección de teatro realizó un interesante
festival dramático en el cual se presentaron nuevos
autores mexicanos que preparan en esas
aulas su carrera dramática, así como
jóvenes actores, escenógrafos y directores.
No cabe, pues, ninguna duda
que la labor de la Universidad en el terreno
teatral fue no sólo productiva sino que puede considerarse como la de mayor trascendencia en nuestro país.
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El Instituto Mexicano del Seguro Social llevó
al cabo diversas temporadas, unas de carácter
profesional, con un derroche de dinero que orilla al público a ser más exigente en cuanto se refiere a la calidad de la interpretación que en ocasiones no va acorde con la erogación económica, y otras realizados por grupos de aficionados, con elementos del alumnado de los centros de Bienestar Familiar que se
presentan en los teatros de Legaria, Tepeyac, Cuauhtémoc y otros.
Las
grandes producciones fueron: en el teatro
Hidalgo: Juan Pérez Jolote, de
Ricardo Pozas -director: Ignacio Retes-; La
tempestad, de Shakespeare -director:
José Solé- y Peer Gynt, de Henrik Ibsen -director: José Solé-. En el teatro Xola: María Tudor, de Víctor Hugo -director Solé-; Los físicos, de Durrenmatt -director: Retes- y Medea de Eurípides -director: Solé-. Todos tuvieron sus aciertos y desaciertos. Quizá lo más logrado fue, de Retes, Los físicos y de Solé, su interpretación de Medea.
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El Teatro Club
realizó con mérito enorme cuatro producciones a cual
más importante; todas bajo la seria firma de su director: Rafael López Miarnau. Estas
fueron: Los secuestrados de Altona, de Sartre, Historia del Zoológico de
Edward Albee, De repente en el verano, de Tennessee
Williams y por último la que a mi
juicio es la mejor obra extranjera contemporánea presentada durante el año de 1964: Después de la caída de Arthur Miller. Si un grupo teatral merece un estímulo, un teatro y un presupuesto es sin duda alguna el Teatro Club uno de los más abocados, un grupo que sin recursos
económicos ha conseguido realizar una labor
más sólida que muchas instituciones
que cuentan con todo el apoyo oficial.
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