las que atraviesa su personaje.
Cuando
huye primero hacia la bebida y se
encuentra aún insatisfecho, cuando huye
hacia el deseo carnal, del cual queda igualmente insatisfecho, y, en general en todo
momento, da a su personaje la actitud
que corresponde.
María Teresa Rivas en un papel que es todo interior, sin acción aparente, deja ver el mundo
íntimo que la consume y lo vive de tal manera que su figura se agiganta en la escena.
Los
esfuerzos de Elda Peralta son infinitos, trata de encontrar el gesto adecuado, pero su actuación es una serie
ininterrumpida de búsquedas, sin lograr
encontrar el equilibrio. Hay momentos de sinceridad, pero hay otros tan
falsos y huecos que no logra convencer.
A Arturo Rossen le falta todavía
casi todo; con estudio puede llegar a
ser un buen actor juvenil; Carlos Navarro,
en su papel que no se presta al lucimiento, desempeña con discreción sus dos escenas. Julia Baker y Jaime Cortés
completan el reparto.