Agonía de una rosa.
Teatro del Granero. Autor, William Inge. Traducción,
Federico Steiner. Dirección,
Xavier Rojas. Reparto: María Teresa Rivas, Felipe Santander, Elda
Peralta, Carlos Navarro, etc.
En Agonía de una rosa encontramos de nuevo
ese mundo de desencanto, de realidades defraudadas, de personajes que tratan de escapar a su realidad abrumadora, que el autor nos había presentado en otras de
sus obras: Vuelve mi pequeña Shiva, protagonizada
por Emperatriz Carvajal en los
tiempos del Teatro Caracol, de Bus Stop, que se representó en el teatro Ariel con Ignacio López Tarso y Rosa Elena Durgel a la cabeza, de Picnic, de la que conocimos la versión
cinematográfica y otras.
Los
personajes de Agonía de una rosa, están trazados con
detallismo naturalista, la atmósfera que los
envuelve tiene cierta semejanza con algunas obras de Tennessee Williams,
sólo que las pasiones prohibidas no se muestran
fácilmente; los personajes las esconden como una forma de huir de ellas.
Cada quien tiene sus pecados y cada
quien, como dice el personaje de Lilia: trata
de vivir con ellos lo mejor posible. No obstante se avienen a su verdad no muy dócilmente,
destrozándose por dentro.
Mientras la pasión estaba
|
oculta entre Helen
y Kenny, madre e hijo, la vida era posible aun cuando dentro de un marco de tensión. Cuando aparece Lilia, la pasión se desnuda, ya no podrán vivir más tiempo
juntos disimulando ambos su amor incestuoso.
La otra
línea de la anécdota, o sea la relación
entre Lilia y Ricky, es paralela a la
de Helen y Kenny, no predomina una sobre otra, simplemente en un momento dado se
influencian, provocando reacciones
simultáneas. Es natural que la ilusión de Lilia se quiebre, ya que Kenny
no representa nunca ni un amor verdadero, ni un escape legítimo, sino una huída a su realidad
material, simbolizada por Ricky, y a su vez, ella no representa para Kenny otra cosa que una huída a su realidad emocional. Dos fuerzas iguales que se anulan,
naciendo de ellas: Para Kenny la conciencia
de su pasión por su madre; para
Lilia, la realidad de su condición de instrumento de Ricky.
Xavier
Rojas maneja este tipo de personajes, un
tanto emparentados con aquellos de John Osborn y Shelagh Delaney, con vigor y
verdad. Felipe Santander realiza una
interpretación llena de matices, su
gama es tan extensa como lo exige el
número de situaciones por
|