IMSS (Instituto Mexicano
del Seguro Social)
Aun cuando el teatro es sólo
una labor apéndice del IMSS que en poco se relaciona
con su función primordial, al lanzarse a
realizar una tarea de índole cultural -como consecuencia de querer
procurar bienestar social y de querer atacar
ciertas deficiencias sociales en sus
raíces: la impreparación y falta de anhelos espirituales- lo ha
hecho sin importarle que la erogación sea excesiva, de ahí que cuando el IMSS monta una obra, sea mucho lo que se exige a sus producciones,
pues cuando se cuenta con todos los medios y recursos para ejecutar una obra de arte, es pecado de desperdicio que ésta no se verifique.
Cuatro fueron las escenificaciones del IMSS en el teatro
Hidalgo: Romeo y Julieta, Un hombre contra el tiempo, Anfitrión
38 y Madre Valor. Tres las del teatro Xola: Moby Dick, Las troyanas y Fuenteovejuna. En el teatro Tepeyac se escenificó: Los persas.
El IMSS ha
establecido en sus centros de bienestar social escuelas en las que se imparten cursos de arte dramático -entre
otras materias- y como resultado del trabajo
en ellas pudimos ver: La casa
de Bernarda Alba, bajo la
dirección de José Gelada y un espectáculo con obras breves dirigido por Lya Engel; ambos
intentos muestran el gran entusiasmo y adelanto
de los jóvenes estudiantes de estos centros educativos.
De las cuatro obras escenificadas en el teatro Hidalgo la que superó con creces a las tres restantes fue Un hombre contra el tiempo, que se realizó bajo la dirección de Seki Sano y
la valiosa cooperación de Ignacio López Tarso. Romeo y Julieta debió sus deficiencias
fundamentalmente a que los actores
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principales no dieron la talla: A Jaqueline Andere -que en otras ocasiones ha, hecho un trabajo sobresaliente- le quedó grande
el papel de Julieta, lo mismo que a Jorge del Campo el de Romeo. De insignificante puede calificarse la escenificación que
hiciera Julio Bracho de Anfitrión 38 y por último, para finalizar el año, Madre
Valor puso en grave aprieto a
Ignacio Retes, que no supo qué
hacer con tanta teoría dramática y
prefirió echarla en un saco y olvidarse
de ella, pero lo peor que hizo fue buscar la ayuda de María Tereza Montoya, quien casi da por tierra con la famosa obra de Brecht. Ella es una
actriz insuperable dentro del teatro
en el que se formó, pero a
pesar de su experiencia y de sus “tablas” no pudo con este género teatral. No obstante esto, el haber escogido una obra de Brecht fue un acierto, ya que es un
autor digno de ser dado a
conocer y esperamos que para el futuro los errores cometidos
sirvan de experiencia y sean subsanados… En verdad mucho hizo el IMSS con escenificar esta obra que no es de ninguna manera platillo fácil de cocinar.
De las obras que se
representaron en el Xola,
la de mayor repercusión fue la
de Las troyanas, que bien pudiera llevarse unos cuantos premios, pues si en el Hidalgo
López Tarso se hizo merecedor del premio al mejor actor, el Xola bien podría llevarse el
de la primera actriz -con Ofelia Guilmain y Carmen Montejo en competencia- el de escenografía -que Julio Prieto bien lo merecería- y
el de dirección al que José Solé se avoca por derecho. Una actuación relevante fue también la de Beatriz Sheridan en el
papel de Casandra.
Las otras dos
realizaciones en el Xola fueron de buena factura: Moby Dick tuvo hallazgos de gran calidad,
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