Resaltar búsqueda

diorama
                teatral


    por
mara reyes

     Los árboles mueren de pie. Teatro del Bosque. Autor, Alejandro Casona. Dirección, Ricardo Mondragón. Escenografía, David Antón. Reparto: Prudencia Grifell, Lorenzo de Rodas, Magda Guzmán, etc.

 

      La obra que presenta en esta ocasión Manolo Fábregas, es ya conocida por el público; se trata de Los árboles mueren de pie de Alejandro Casona, estrenada hace varios años.

      En el teatro, la dimensión tiempo se hace mas patente que en otras artes. Basta a veces una década para hacer que una obra, por interesante que sea su tema, se sienta anticuada. Los árboles mueren de pie cuenta con catorce años de vida, los mismos que La muerte de un viajante de Arthur Miller, y ya presenta esos signos de vejez que va imprimiendo el tiempo, no así la mencionada pieza de Arthur Miller que continúa vigente, como escrita hoy. Es únicamente el tiempo el que ha condenado a algunas obras de Ibsen, de Bernard Shaw y de tantos otros escritores, que aunque de gran talla, no han podido burlar esa dimensión en algunas de sus creaciones.

     En esta pieza, como en la mayoría de las de Casona, hay una atmósfera de mágica fantasía, en toda ella se respira ese hálito poético con que este autor rodea las situaciones que presenta, por dramáticas que éstas sean, sus personajes hablan en forma

 

lírica, pero viva. Y a la vez que describe las costumbres locales de su España natal, les presta una elasticidad que las convierte en verosímiles para cualquier otro país. La preocupación espiritual de Casona se advierte en cada parlamento. Él no ata su vida a la ilusión artística sino que sitúa la vida, en sí misma, como centro alrededor del cual giran todas las expresiones humanas.
     La noche del estreno, a teatro lleno, doña Prudencia Grifell fue recibida con un aplauso espontáneo. Su “ángel” y personalidad le han traído la simpatía del público y en cada una de sus actuaciones corrobora su muy merecido prestigio. Es de las pocas actrices que habiéndose formado dentro de una escuela teatral que ya no satisface las exigencias actuales del teatro moderno, ha sabido evolucionar y responder a ellas, conservando su dominio de las tablas; cosa que no ha sucedido, por ejemplo, en el actor que encarna al abuelo: Enrique García Álvarez, quien conserva esa forma de actuación “teatral” de la comedia española de principios de siglo, entendiendo por “teatral” lo estereotipado, lo formulista, los moldes para cada situación.
     Un personaje de difícil situación es el que interpreta Magda Guzmán, ya que éste tiene una doble acción, por una parte la de la joven decepcionada de la vida que va encontrando una razón para

 

Sigue en la página ocho