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experimentales de provincia, y no sólo de
provincia puesto que los grupos del Distrito Federal ni siquiera fueron
admitidos al concurso? ¿Es falta de apoyo económico? ¿Falta de centros docentes
dentro del campo escénico? ¿Falta de una adecuada supervisión de los trabajos
que realizan estos jóvenes en forma improvisada? ¿Abandono cultural? ¿Soledad?
¿No sería posible que nuestras autoridades encontraran una mejor forma de
apoyar las actividades teatrales dentro de la juventud? ¿No sería factible que
desde la escuela los niños recibieran una instrucción que les despertara la
inquietud por las artes y los prepararan mejor?
Seguir inquiriendo sobre esta cuestión da cada vez mayor
amplitud al problema y lo hace más y más complejo.
Carta
Inserto aquí una carta que revela bien claramente los
esfuerzos que realizan los jóvenes de la provincia quienes tienen que luchar
contra obstáculos de diversa índole para poder expresarse.
El grupo Los Comediantes está montando actualmente Llega un inspector, de Priestley, y su director, Carlos Barreto, ha recibido
elogios de directores de escena autorizados que han conocido su labor teatral.
La carta dice:
“Mara Reyes, Excélsior:
“Con el respeto que nos han merecido sus comentarios sobre las
diferentes manifestaciones artísticas tratadas por usted, nos estamos
dirigiendo en esta ocasión y por primera vez, para enterarla de nuestro
trabajo.
“El grupo de Los Comediantes es un conjunto de jóvenes
inquietos cuya finalidad |
inmediata es la de rescatar, en
provincia, la indiferencia por el teatro, tomando a éste, como una tribuna de
expresión popular, al mismo tiempo que como un agente de terapia social.
“Los elementos que lo integran son, algunos, lugareños que han
permanecido en sus “querencias” superando, sin embargo, las deficiencias del
medio y manteniendo con gran esfuerzo la afición teatral; otros, somos meros
accidentes de la fisonomía distorsionada del Distrito Federal, arrojados por la
marea brutal del mercantilismo, en la deriva de la impotencia; pero no piratas
que arriban a la provincia cuando se encuentran en crisis particulares.
Conocemos esas compañías que ven fuera de sus medios habituales una momentánea tabla de salvación, solapando
con etiquetas foráneas su incapacidad perceptiva y humana.
“Siendo la capital la más favorecida por la crítica
especializada, es de suponerse un atraso aquí, por no tener resonancia los
intentos espasmódicos realizados en provincia para sumarse al movimiento de
expresión más en consonancia con el momento actual. Poco es lo que en las
publicaciones de Morelia se comenta en torno a las cuestiones culturales, pues
el renglón de la politiquería y los deportes, absorbe, y el medio (indeciso entre liberal-prejuciante y conservador) deprime el
entusiasmo de los que algo pudieran comentar.
“Con la seguridad de su atención, quedamos de usted cordiales
compañeros y amigos. Por Los Comediantes, Carlos Barreto.”
Esta carta, por si misma, es un llamado de atención que
nuestras autoridades no debieran desoír.
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