diorama
teatral
Por MARA
REYES
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Los desarraigados. Teatro Fábregas. Autor, Humberto Robles Arenas. Dirección, Xavier Rojas. Escenografía, David Antón. Reparto: Judy Ponte, César Castro, Lola Tinoco, Antonio Corona, Maria Eugenia Ríos y Carlos Navarro. La segunda obra de la Temporada de Oro del Teatro Mexicano, ha sido Los desarraigados, de Humberto Robles Arena, obra con la cual su autor se colocó hace seis años en la fila primera de los jóvenes dramaturgos. En ella trata Robles el problema de desarraigo de los mexicanos que viven en los Estados Unidos, especialmente de aquellos que huyeron cuando la Revolución Mexicana, para salvar su vida y la de sus hijos; pero se encuentran al cabo del tiempo con que sus hijos no sienten cariño para México, y tampoco lo sienten para el país que les dio albergue pues en él son vistos como extranjeros y hasta como inferiores. Al mismo tiempo que el autor nos muestra el desarraigo de esos jóvenes, hace una critica a la discriminación
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racial que ahí se observa, a la falta de valores de una juventud que crece confundiendo la 1ibertad con el egoísmo; el amor con el dinero; la necesidad de prosperar, con la negación de todo principio de dignidad. También denuncia la injusticia para el que trabaja con esmero, la aparente comodidad de quienes viven empeñados siempre con los “abonos” que se pagan de por vida por la compra de un coche o de una televisión, o de una casa que cuando ya se acabó de pagar hay que hipotecarla. Denuncia igualmente la inutilidad de dar la vida en la guerra y las lacras que deja ésta en aquellos que salvaron el cuerpo, pero cuyo espíritu no se restablece fácilmente La dirección de Xavier Rojas, menos brillante que la del estreno de la obra en 1956 -es el teatro circular la forma de expresión más lograda por este director y su estreno se verificó en el teatro circular El Granero- plasmó no obstante el conflicto con realismo dentro del marco bien ambientado que le proporcionó la escenografía de David Antón. Judy Ponte y Lola Tinoco vuelven a lograr en sus respectivos papeles -los mismos que interpretaron en su estreno-, un excelente trabajo. Carlos Navarro supera en forma increíble su personificación de Augusto Soberón en Los signos del zodiaco, hay naturalidad en su actuación y verdad escénica. María Eugenia Ríos: bien; su papel, el más ingrato de la obra lo sobrelleva con limpieza dramática. César Castro, a pesar de su buen trabajo en Los signos…, aquí resultó artificioso, recargado; cayó en lo estereotipado.
Actividades teatrales
Teatro Xola: Juego de reinas. Teatro serio que debe verse. Teatro de la UNAM: El periquillo sarniento. Magnífica adaptación de la clásica novela de Fernández de Lizardi, realizada con imaginación. Véala. Teatro Arcos Caracol: Señoritas a disgusto. Farsa mexicana que le divertirá. Teatro Ofelia: Muchacha de campo. Una buena comedia. Teatro Insurgentes: Irma la dulce. Una comedia musical acorrientada. Teatro Milán: Sí, tío. Cómica. Teatro Sullivan: El año del bachillerato. Pero… mejor no decimos nada. (En boca cerrada no entran moscas).
Un espíritu travieso. Sala Chopin. Autor, Noël Coward. Traducción, Rafael Gutiérrez. Dirección, Rafael Llamas. Escenografía, Julio
Prieto. Reparto: Lorenzo de Rodas, Maria Idalia,
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