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    El periquillo sarniento. Teatro de la UNAM (Caballito). Autor, José Joaquín Fernández de Lizardi. Versión teatral,  Héctor Azar. Bocetos escenográficos y vestuario: Marcela Zorrilla. Dirección, Héctor Azar. Reparto: Grupo Teatro en Coapa 1961.

De don José Joaquín Fernández de Lizardi no es necesario hablar, ¿quién no sabe de su carácter rebelde?, ¿de que fue encarcelado por las denuncias que hacía de las injusticias cometidas por el gobierno español en la Nueva España y que publicaba en El pensador mexicano -nombre de su periódico del cual derivó su seudónimo-? ¿Quién no sabe que fue el primer escritor que fincó las bases de una novelística de carácter americano? ¿Quién no conoce, en fin, El periquillo sarniento que apareció en México por entregas episódicas allá por el año de 1816 y ni siquiera en forma completa (por prohibición de la censura), pues en todo tiempo cuecen habas y nadie sabe cuándo dejará de haber censura en el mundo?

El 15 de noviembre próximo se cumplirán 185 años del nacimiento del Pensador Mexicano, y felicitamos a Héctor Azar por haber arremetido con tanto éxito en la difícil empresa de hacer una versión teatral de esta novela tan netamente mexicana, tan típicamente nuestra; versión que ha sido toda una sorpresa por su enorme calidad. Todo lo esencial de la novela, tanto en acción, como en máximas morales ha quedado incluido en la dicha versión de Azar, sin perder su carácter picaresco y adquiriendo una cualidad más: la agilidad. Hay que reconocer que la novela se encuentra recargada de consejos que hacen pesada la lectura, en cambio estos consejos están dados en la versión de manera tan original y sintética, que contribuyen a la

diorama

    teatral

Por MARA REYES

 

mejor marcha de la obra.

Por otro lado, vemos a un Héctor Azar, director, como un maestro de ingenio e imaginación. En su dirección escénica no existen moldes acartonados, todo es nuevo y fresco. Su concepción de tiempo y espacio podría llamarse funcional, si no fuera sobre todo artística.

Los elementos vivos con que Azar cuenta son estudiantes de la preparatoria número cinco, sin experiencia, pero ésta la suplen con amor, con entusiasmo, con sinceridad, por lo que resultó una puesta en escena novedosa a más de creativa y sincera.

La escenografía, como complemento, buscó nuevos caminos, sin alardes ni pretensión, con naturalidad; como quien busca un caramelo en una bolsa de cacahuates y lo encuentra. Mientras en México se den búsquedas como ésta, nuestro teatro tendrá esperanza de salir adelante.

 

   Santa Juana. Teatro Xola. Autor, George Bernard Shaw. Traducción, Salvador Novo. Dirección, Ignacio Retes. Escenografía y Vestuario: Julio Prieto. Reparto: Aarón Hernán, Maricruz Olivier, Claudio Brook, etc.

 

Antes de hablar de la puesta en escena de Santa Juana, debemos confesar que nos agradó muchísimo la elección que el Seguro Social ha hecho de esta obra de George Bernard Shaw, quien es, aun cuando muchos se opongan, la figura más recia

del teatro inglés de un siglo a la fecha, sin por esto negar su enorme valor a otros autores como Priestley, Coward, o los irlandeses -como Shaw- Synge, Yeats, O'Casey. Por otra parte la traducción que nos fue ofrecida fue magnífica. Nadie mejor para captar el lenguaje satírico y paradójico de Shaw, que Novo.

Sin embargo, la puesta en escena nos desilusionó en gran parte. La dirección tibia no tuvo la fuerza necesaria para resistir las frases mordaces y satíricas que Shaw pone en boca de sus personajes en relación a la Iglesia, a los reyes, nobles, señores feudales, etc., y por supuesto en relación a... los ingleses.

La escenografía tuvo aciertos mayores que otras de las que Julio Prieto ha realizado en el Seguro Social, y aunque menos “impresionantes”, su escenografía obtuvo un mayor logro estético. Sobre todo el vestuario fue una verdadera reivindicación, ya que en Corona de fuego de Usigli, el vestuario, además de inexacto, era deplorable.

¿Qué sucede con el reparto que Retes ha cuidado tanto de escoger atinadamente en otras ocasiones? Durante los dos primeros cuadros se vio a un solo actor en escena: Aarón Hernán (en el mejor trabajo que le hemos visto) apoyado sólo por Agustín Sauret. El último cuadro del primer acto lo llenó Héctor Andremar. Y en el segundo y tercer acto llegó a la escena un nuevo aliento: Claudio Brook. apoyado por Eduardo

 

Mac Gregor, Sergio Ramos y la voz de José Carlos Ruiz.

Maricruz Olivier no pudo llegar a convencer. Se mantuvo en todo tiempo en un nivel bajo, sin profundidad, en realidad sin llegar a “creer” realmente en todo aquello que ella afirmaba. Error en el que cayeron muchos de los personajes que repetían los parlamentos automáticamente, proyectando su desacuerdo íntimo con lo que decían como personajes. Maricruz Olivier más parecía una Juana de Arco hollywoodense, y nada o muy poco tuvo que ver con la Santa Juana que reclama no sólo Bernard Shaw, sino la historia.

 

   Theatre Guild American Repertory Company. Palacio de la Bellas Artes. Repertorio: Por un hilo (La piel de nuestros dientes), de Thornton Wilder. El zoológico de cristal, de Tennessee Williams y La maestra milagrosa de William Gibson. Dirección: (Original) George Keathley. (Para América Latina): Marcella Cisney. Reparto (papeles principales): Helen Hayes, Nancy Coleman, Leif Erickson y June Havoc.

Hay que admitir que cuando viene a México una persona o una compañía precedidas de una gran fama, es difícil zafarse del influjo que necesariamente ejerce ésta para opinar imparcialmente sobre los méritos o desaciertos de dicha persona o de dicho grupo. De Helen Hayes puede decirse que tal como su fama lo dice, es una gran actriz, pero creo que actualmente su técnica resulta anticuada. Inició su carrera teatral por el año de 1905 haciendo el papel del príncipe niño en La familia real en el Teatro Nacional de Washington. y hoy encabeza la compañía del Theatre Guild American Repertory.

De The Skin of our Teeth es necesario confesar que me produjo una verdadera decepción su puesta en escena. ¿Dónde está la poesía de la  

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