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diorama
teatral

 

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serios y loables de la cartelera.

Sobre Ibsen se ha escrito mucho y no pretendo ensanchar el grosor de esos escritos; cabe decir sólo, que la versión de Arthur Miller deja en la obra todo el sabor ibseniano, pero modernizado, de tal modo que su mano queda borrosa detrás del texto, lo cual hace más valiosa dicha versión. Pero lo que más interesa por ahora es la puesta en escena que de la obra hace Rafael López Miarnau, un director que va hacia adelante con paso de gigante. Después de La gaviota de Chéjov, López Miarnau -a quien felicitamos además por la selección que hace de las obras que lleva a escena- demuestra con El enemigo del pueblo, que no fue casualidad su primer éxito y reafirma su correcta posición. Problemas como el del mitin, que presentaba el serio obstáculo del espacio, fueron resueltos

por este director con todo acierto.

Aun cuando puede o no estarse de acuerdo con la interpretación que del Doctor Stockman hace Augusto Benedico, no puede negarse la calidad de su trabajo. Rafael Llamas, Jorge del Campo y Alfredo W, Barrón, también realizaron con toda seriedad sus respectivas interpretaciones. De Emma Teresa Armendáriz puede afirmarse que es esta una de las obras en las que ha conseguido una mayor verdad escénica, a pesar de que su papel no se prestaba para el lucimiento. Es imposible detenernos en cada uno de los intérpretes, pues lo mismo Mario Orea, que María Rubio, que otros, lo merecerían y no nos alcanza el espacio; baste decir que se advierte el inmenso cariño, el respeto y la dedicación que el grupo de Teatro Club demuestra en cada una de sus realizaciones. ¡Vaya pues para ellos un aplauso sincero!