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y A su imagen y semejanza, comedia con
la que Rafael Solana recibió el premio a la mejor reposición, habiendo
estrenado también este autor La casa de la Santísima, adaptación de su novela del mismo nombre, y Espada en mano.
Otros nombres de autores mexicanos
sonaron: Luisa Josefina Hernández, con La
paz ficticia, Luz María Servín con Juego a papá y mamá y Federico
S. Inclán, cuya primera obra en el año fue Cada noche muere Julieta, de buena factura, valiente, aun cuando
abusa al servirse de largas tiradas de Romeo
y Julieta de Shakespeare; sin embargo, las cualidades de esta obra lo
pusieron a salvo, cosa que no sucedió con sus dos siguientes obras: Deborah, en la que Carmen Montejo luchó denodadamente por salvar esa pieza absurda
y demostró su gran calidad de actriz, y Cuartelazo,
presentada dentro de la temporada de Lunes Populares de Teatro, obra ingenua
a la que falta consistencia. No fue un buen año para Inclán. ¿Será que le fue
perjudicial recibir el Premio Juan Ruiz de Alarcón el año pasado?
Pocos autores mexicanos nuevos
aparecieron: Hugo Argüelles, con su obra Los
cuervos están de luto, comedia de sabor macabro, Fernando Sánchez Mayans, del cual ya hablamos, Maruxa Vilalta, con una adaptación de su novela Los desorientados, poética y de buena
intención, pero falta de acción y en la que la técnica dramática brilla por
su ausencia y... nada más. Hubo otros intentos bastantes fallidos de dos
autores: Marissa Garrido y Rosa Margot Ochoa y el
desastre del año: La dama de las
camelias, de Dolores Puche.
Teatro comercial
En cuanto a las obras de este tipo
de teatro, la que indudablemente se llevó las palmas fue Horas robadas, obra tierna en la que destacó la actuación de
Cesáreo Quezadas y de Miguel Manzano. Realizada
también por Liza Alonso, El dulce pájaro de la
juventud, de Tennessee Williams, probó el interés de esta empresa por
llevar a la escena teatro de calidad, aun cuando el resultado no haya sido
todo lo óptimo deseable.
Manolo Fábregas obtuvo un triunfo
con La maestra milagrosa ‑en la que la niña Elizabeth Dupeyrón le “robó cámara” a Aurora Bautista‑; no así con otras obras como Maribel y la extraña familia.
El teatro Arlequín se mantuvo todo
el año con La vedette y el Cardenal, una comedia divertida y nada más, salvo el mes de septiembre
en que alternó dicha comedia con A su
imagen y semejanza, debido al Festival de Teatro Mexicano.
Se formó una nueva compañía: la de
Enrique Alonso y Lorenzo de Rodas, montando, Cinco minutos antes, Los desorientados y El hombre que yo maté, un
conflicto de conciencia de un hombre que mata en la guerra a un enemigo, que
al fin y al cabo, también es un hombre.
Banquells y Ortiz de Pinedo han encontrado ya su filón, con un teatro de
comedia sin ningún valor teatral, pero que divierte al público grueso.
Ramba1, en cambio, siendo su
objetivo también el de hacer que el público goce, ha puesto obras llevadas a
la escena más seriamente, con buena producción, dirección y actuación. El difunto protesta es el triunfo más
definitivo en este tipo de obras.
En cuanto a comedias musicales,
hubo fracasos y triunfos. La pelirroja fue un éxito, especialmente para Virma González,
quien demostró tener una "vis cómica" poco común. Brigadoon no
corrió la misma suerte a pesar de su fastuosa producción,
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resultó pesada y sin gracia. Siga mi ejemplo -en la que vimos por última vez a la Chula Prieto- fue un acierto; en cambio,
el primer intento de una comedia musical mexicana: Rentas congeladas, de Sergio Magaña, fue un estruendoso fracaso.
Teatros que se estrenaron
Se estrenaron tres teatros de
comedia: el Xola y Tepeyac,
del Instituto Mexicano del Seguro Social, que este año inició una encomiable
labor teatral al llevar a escena: Marco
Polo, de O'Neill; Un tigre a las
puertas, de Giraudoux; Otelo, de Shakespeare; El tío Vania,
de Chéjov; Una
ciudad para vivir, de Retes, y Contigo
pan y cebolla, de M. E. de Gorostiza. Además se estrenó el Teatro Once de Julio, con la comedia Crimen
pluscuamperfecto, más que imperfecta, por no decir infumable.
Teatro experimental
Hablar del teatro experimental sería tan largo como hablar del profesional. Sólo
mencionaremos la labor de algunos grupos como el de la Escuela Teatral del
INBA que estuvo presente en la Feria del Libro, haciendo llegar el teatro al
público a precios realmente populares, con diversas obras bajo la dirección
de Dagoberto Guillaumin unas, y de Lola Bravo otras. Lola Bravo una vez más se mostró como una excelente directora, lo
mismo en esta breve temporada, como en su actividad al frente del Teatro Infantil del Teatro del Bosque,
en donde dio a conocer diez obras de autores
mexicanos para niños, entre los que se encuentra Carballido, Magaña, Ibargüengoitia, Olga Harmony y Enrique
González.
Otro grupo experimental de gran
relieve es, sin duda, el del Teatro Estudiantil de la Universidad que dirige
Héctor Azar y que presentó obras como Julieta
o la clave de los sueños, de Neveux; Anacleto Morones, de Juan Rulfo; La máquina de sumar, muy bien dirigida
por Eduardo García Maynes. También en el Teatro de
la UNAM se presentó Ensalada de pollos de Cuéllar y Diálogos del pensador,
de Fernández de Lizardi, con el grupo de Teatro de Coapa,
también bajo la dirección de Azar, y el grupo del Centro Deportivo Israelita,
en el mismo teatro, presentó El mundo de Scholem Aleijem, de Arnold Perl, bajo la dirección de Seki Sano, quien en este año no presentó ninguna obra dentro del teatro
profesional.
El grupo de la Facultad de
Arquitectura de la Universidad, a principios de año nos brindó una magnífica
puesta en escena de Despertar de
primavera, dirigida por Juan José Gurrola,
sobre los conflictos internos del adolescente. Otro grupo que desarrolló una
prometedora actividad fue el del Instituto Nacional de la Juventud Mexicana.
Y por supuesto un evento de gran
importancia lo constituyó el VII Festival Dramático organizado anualmente por
el INBA en el que resultaron premiadas dos obras: El juicio, de Alfredo Pacheco B., y Columbus 1916, de José María Camps.
Los grupos experimentales en
general están realizando una labor importantísima dentro del teatro nacional,
puesto que son los que abren brechas, rompen moldes y encuentran nuevos
caminos. Sin embargo no todo en este aspecto fue dechado de virtudes; la
puesta en escena de Reflejos en casa de
los pretensos de And Lona, fue el naufragio más ruidoso de cuantos puedan
existir.
Panorama general del
teatro mexicano
Esta ojeada por nuestras
actividades teatrales nos confirma, en lo que se refiere
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al teatro
mexicano que existe en nuestros autores una preocupación por los problemas
humanos y sociales, ya que en su mayoría revelan una inquietud por afrontar
nuestros problemas. Esperemos que este año esas inquietudes se afirmen y cada
autor profundice más en sus raíces, para que el fruto quede mejor sazonado y
nuestro teatro se engrandezca.
Proposiciones para las ternas anuales
Autor: Emilio Carballido y Fernando Sánchez Mayans.
Director: Alexandro Jodorowsky.
Actriz: Magda Donato, Carmen |
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