Conviene atar algunos cabos de representaciones sueltos, y hacer con ellos el nudo de una crónica en la que queden registrados estos sucesos teatrales, que no han sido arrastrados por la corriente de las informaciones ya registradas en esta columna. El 9 de abril próximo pasado -mucha agua ha corrido bajo el puente del comentario bisemanal-, subió al proscenio de la sala Molière una versión de The glass menagerie -El mundo de cristal o El zoo de cristal- de Tennessee Williams, titulada la traducción de Dagoberto de Cervantes Cristal en tu recuerdo. El 20 del mismo mes Los Cómicos de la Legua presentaron en función benéfica -que repitieron, por cierto, el 28 de mismo mes-, la divertidísima y muy norteamericana comedia de Moss Hart y George S. Kaufman Vive como quieras -que hace algunos años representaron en el Ideal cómicos profesionales- titulada No te lo has de llevar, en versión que para este grupo de aficionados a representar con fines benéficos siempre, hizo el autor Rafael Bernal. Finalmente el 22 de abril se iniciaron en el teatro del hotel Nacional las representaciones de la comedia The Philadelphia story por el grupo Players, Inc. que actúa en idioma inglés bajo la dirección de Earl Sennet.
De Cristal en tu recuerdo hay antecedentes mexicanos. Se puso -mal puesta- dos veces por televisión de antes de conocer esta muy digna versión de Cervantes, que le hizo de traductor y director. Un estreno cuya poca fortuna se debió principalmente a dificultades ajenas y de carácter técnico, hicieron que los asistentes no valorizaran el esfuerzo de actores y directores. La obra adquirió en las representaciones siguientes, ciertamente, su ritmo y tono propios, quedando ejemplo, como debía, entre los siete cuadros separados por "oscuros" la única cortina intermedia que divide las dos partes del drama. Dagoberto de Cervantes, de limpia y |
empeñosa ejecutoria, no podía servir esta vez un mal intento con esta evocación que él vio hacer en Broadway, y, según sé, cuidó y elaboró más que ninguna otra obra presentada antes por él, como El hombre, la bestia y la virtud o Espíritu travieso. Fue un acierto la elección de algunos intérpretes, particularmente de Carlota Solares para el papel de la madre (Amanda); actriz de radio, aunque con antecedentes escénicos, de muchos recursos, de voz rica y matizada, fue una feliz sorpresa. Alicia Rodríguez y Sergio de Bustamante, jóvenes y disciplinados, completaron el cuarteto de intérpretes, cuyo cuarto ángulo fue Dagoberto de Cervantes, dueño de magnífica voz y singulares facultades, con las que sirvió muy bien estas representaciones dignas de mejor resultado.
El grupo Los Cómicos de la Legua logró con la alegre -y convencional- pieza de Hart y Kaufman otro éxito de teatro y social. La obra es divertidísima como se sabe. Fue dirigida por André Moreau, la escenografía fue de Manuel Fontanals, la producción -rica, cuidada en todos sus detalles- de Fernando Martínez Gallardo, y la administración -magnífica, porque llenó la sala Chopin para las dos únicas representaciones, las noches del 20 y 22-, estuvo a cargo de doña Guadalupe Riba de Cortina.
No sé si se deberá a la dirección de Moreau, o al entusiasmo que ponen todos -damas y caballeros- en estas representaciones -, pero lo cierto es que la representación que vi de No te lo has de llevar (20 de abril) resultó notable, principalmente por la seguridad que todos demostraron, la fluidez de la acción, y la alegre y desenfadada responsabilidad con que todos actuaron. Conviene registrar los nombres de todos, porque representaciones de esta índole, no son frecuentes: Marilú Elízaga -muy desenvuelta-; Catalina Rule, Diana Martínez Gallardo, Antonio Cortina, Miguel Suárez, |
Eduardo de Flórez, Fernando Martínez Gallardo, Luis Martínez Gallardo, Elena Poniatowska, Gonzalo Castellot, Guillermo Cañeño, Rafael Bernal, autor de la excelente traducción que compuso muy bien su "ruso" Kolenhhow; José Bandera Olavarría, nieto del historiador del teatro don Enrique de Olavarría y Ferrari, también fue de los que compusieron mejor su personaje; Luz Hinojosa y Dora Verea, que lució muy bella, desenvuelta y elegantísima en la gran duquesa Olga Katarina, sin quebrar un instante la línea de distinción y soltura indispensables al personaje.
La pieza de Barry, representada en inglés por los discípulos de Sennet es una sutil sátira sobre el matrimonio como base de la sociedad. Esta vez el ágil autor del norte plantea la lucha: divorcio contra matrimonio, entre miembros de la familia Lord, de la rancia aristocracia de Filadelfia, y todo para trazar un divertido cuadro de costumbres que exhibe a través de diferentes personajes aferrados a sus costumbres, servidores de sus manías.
La interpretación estuvo a cargo de Marilyn Gérman, Francisco J. Muñoz, jarocho simpatiquísimo; Ken Klark, Katherine Hamer, Amy Simon, Jenn Dowling, William Reed y Bob Kennedy, quienes en conjunto y en detalle, estuvieron excelentes.
En la salita para "teatro de cámara" del Casino de Arte se presentó en La prostituta respetuosa de Sartre, supliendo a Marta Elba que está enferma de gravedad, una joven argentina que jamás había hecho teatro en su país: Herminia Llorente. ¡Cuántas jóvenes quisieran lejos de su patria, la suerte que en México ha favorecido a la audaz, frondosa muchacha porteña! |