Estreno de No es cordero, que es cordera, paráfrasis de Twelfth night de Shakespeare, por el Teatro Universitario. I Armando de Maria y Campos |
La Universidad Nacional Autónoma de México y el Teatro Universitario auspiciado por la misma, presentan en el teatro de la Comisión Federal de Electricidad -a partir del 27 del actual- un espectáculo deslumbrante, magnífico desde cualquiera de los ángulos en que se le observe, y en verdad impresionante: la representación de la farsa poética No es cordero, que es cordera, cuento milesio contado en inglés hace siglos por William Shakespeare con el nombre de Twelfth night vertido con una libertad que va más allá de la paráfrasis -son conceptos oficiales que se hallan en el programa-, por el poeta español León Felipe (en la vida común y prosaica Felipe León Camino), bajo la dirección musical de Charles Rooner, director de teatro de origen vienés y de mucho crédito entre nosotros por sus anteriores direcciones de obras del mejor repertorio teatral europeo, que no viene al caso mencionar. |
Quienes con un criterio cominero y "cuenta chiles" sigan paso a paso la pieza de Shakespeare y la paráfrasis de León Felipe, sufrirán tremendo chasco. Nada tiene que ver una con la otra, como no sea el cuento que inspira a ambas y que es más viejo que Shakespeare varios siglos y, naturalmente, que León Felipe. Ambos crearon sendas, geniales, inmarcesibles farsas poéticas, pero la de León Felipe está cargada como un crepúsculo del medievo, de belleza magnífica, plástica y poética, y está escrita en los mejores versos castellanos -libres como el viento de todos los tiempos- que puede crear un gran poeta español de cualquier tiempo, fuera de la época prosaica y atómica que le haya tocado en desgraciada suerte vivir y escribir... ...en esta comedia como en nuestra vida, como dice el alegre y filósofo Bufón antes de cerrar la cortina. |
La postura escénica y la interpretación que cuidaron el Teatro Universitario y Charles Rooner son excelentes, conmovedoras, impresionantes. No desmerecen al lado de las mejores, más cuidadas y exquisitas, que en cualquier gran teatro del mundo culto y con tradición de buen gusto y belleza, puedan ser presentadas o dirigidas a un público entusiasta y comprensivo. Son, sin hipérbole, de las más bellas y poéticas -la postura escénica- y más respetuosas y responsables -la interpretación- que se hallan presentando en México de muchos años a la fecha. La noche del estreno, el público, asombrado, deslumbrado, incrédulo ante el mundo poético que su pupila atónica gozaba, aplaudió hasta el delirio la versión de este cuento del medioevo "que ha venido rodando hasta nosotros desde el Renacimiento...", porque en esta comedia, como en nuestra vida Como es natural, lector -ya lo habréis comprendido-, postura escénica e interpretación de No es cordero, que es cordera, excepcional y magnífica, respectivamente, merecen un comentario especial. Es lo justo. Será el próximo que aparecerá en esta columnilla. |