Pequeño viaje alrededor de la carrera artística de Pedro López Lagar. III Armando de Maria y Campos |
Curiosas fueron las circunstancias del estreno de la comedia de Benavente. De muy buena familia don Jacinto había dado al teatro Lara, para lucimiento en su intención, de Antonio Vico, recién contratado en aquella sala con su después esposa Carmen Carbonell —que estuvo en México, formando parte de la compañía de Margarita Xirgu, durante la primera visita que nos hizo esta actriz catalana, en 1920— con quien había tenido un poco atrás un gran éxito, de Benavente también, No quiero, no quiero, y más tarde, sustituyendo a la propia Margarita, enferma en el estreno de Pepita Jiménez, arreglo de la novela de Rivas Cherif (que cuando quise yo ponerla en México, en el Arbeu, me puso el veto la Federación Teatral por consejo y orden del Benítez que hacía de secretario general). Pero el veterano e inveterado empresario del Lara consideró peligrosa la obra para su público habitual y no la dio. Hortensia Gelabert —hoy directora o cosa por el orden de Pro Arte, de la Habana— y entonces primera actriz y segunda esposa de Emilio Thuillier, ofreció su escenario del Alcázar a Benavente para la lectura de De muy buena familia, lo que hizo el autor en público, numerosísimo, y entre él, en un palco, Margarita Xirgu, a la sazón en el Español, y con Rivas Cherif de director desde el año antes; no como simple y asiduo amigo de Fontalba, por los años, muy pocos anteriores, en que acompañaba a Lenormand, con ocasión del estreno en Madrid de los Los fracasados, haciendo Alfonso Muñoz el papel que ahora hace Pedro López Lagar en México. |
contratar a quienes Benavente quisiera —que nunca ha dicho querer a nadie, en punto a exigencias declaradas en los tratos y contratos con directores y empresarios. Y corrida que fue la voz por agencias y corrillos, raro era el día en que no populaban por el Español y sus aledaños, los homosexuales más o menos notorios que se creían en aptitud para los papeles susodichos. Hubo que advertir al representante que si bien esa condición no era obstáculo para el desempeño de tales papeles, sí lo era que tuviera el actor apariencia semejante, pero en todo caso, era inexcusable que fuesen actores o pudiesen serlo. Jacinto Benavente recomendó, lo que rara vez hacía, a Pedro López Lagar, entonces ya con notoria fama de mujeriego y buen nombre de galán entre los agentes teatrales. No solo su propio valer y el de su hermana acreditaban la aptitud familiar para la escena. De años atrás se distinguía también en ella al lado de Ernesto Vilches, su primera actriz Irene López Heredia —conocida en México precisamente al lado de Vilches, año 1921— prima carnal de los López Lagar. |
Bellas Artes, durante la temporada que hizo con la Xirgu, esta bella pieza del expresionista alemán. Al año siguiente Margarita se reintegró al Español, con Enrique Borrás de primer actor en sustitución de Alfonso Muñoz, y con ello, pese a la competencia de otro galán que Borrás llevó con él, Enrique Guitart, aumentaron las oportunidades de López Lagar y Diosdado. No obstante su juventud, la línea profesional no era la del galán estrictamente; más bien, entonces, de segundo (actor), y muy particularmente la del antiguo extraidor, del melodrama y sus congéneres, o "villano" actual del cine, que la voz popular llama ahora, como entonces, "maloso". |