Tres temas distintos y un teatro verdadero: Novo, Viola y la inauguración de la Capilla. I Armando de Maria y Campos |
La historia del teatro de la Capilla -Madrid número 13, Coyoacán. Inaguración: 22 de enero- es una historia simple, según Salvador Novo. Él la explica así: "Una vieja vocación, primero ejercitada en el memorable Teatro de Ulises, disfrutó durante seis años el privilegio de la más alta atareada y fructífera práctica de todos los aspectos de la producción teatral en el Palacio de Bellas Artes. Un grupo de actores se adiestró en esa escuela, y resuelto a proseguir su carrera y a mantener su cohesión, decidió constituirse en la compañía permanente del teatro de la Capilla. Toma su nombre del local que la aloja, y que es una pequeña y vieja capilla, enclavada en los límites de Xoco y Coyoacán. El destino la puso, ruidosa, al alcance de Salvador Novo. La generosidad de sus amigos; la confianza que él pone en los jóvenes actores del grupo, y la que sus amigos depositaron en su trabajo, permitieron transformar la capilla en un teatro de noventa y tres butacas, equiparlo con los mejores elementos técnicos posibles, dotarlo de comodidades para el público y para los actores", etcétera... |
Explicó Cosco cómo se pasa de Nápoles millonaria de Eduardo de Filippo, a través de Los umbrales de la historia de Ana María Bonaccini, a Albertina de Bompiani, siguiendo una línea que sale de una jugosa presentación de figuras típicas del "mercado negro" de tiempo de la guerra, pasa por una profunda ironización de algunas necesarias adaptaciones del hombre de hoy a la pesadilla del misterioso mañana político, y llega con Bompiani, hasta una solución delicadamente íntima y fantástica del problema de la sobrevivencia del ensueño sobre los horribles escombros físicos y morales que la guerra ha llevado, desde arriba y desde abajo a las casas y al corazón de los hombres. Y, otra vez etcétera, porque el espacio apremia. |
María Tereza Montoya actuaba en el teatro transitoriamente de su nombre -teatro María Tereza Montoya-, antes Lírico. Subió a escena la noche del 5 de enero de 1935, al año, menos quince días, de su estreno en el teatro Valle, de Roma -20 de enero de 1934-, por la compañía de Emma Gramatica. La dirigió Julio Taboada, que también tomó parte en la representación, y María Tereza hizo, claro la protagonista. El resto del reparto lo cubrieron Aurora Cortés, gran promesa entonces, Ricardo Mondragón, Abraham Galán, Miguel Manzano y Emilio Romero. Tuvo gran éxito y se representó veinticinco veces. Matilde Palou la sacó a los estados, y la puso, según programas que tengo a la vista, en el teatro Degollado, de Guadalajara, el 24 de noviembre de 1935, y en el Independencia, de Monterrey, el 24 de enero de 1936. Los libretos de esa magnífica comedia se han perdido... |