Lola Flores, torbellino espectacular de la canción y del baile español Armando de Maria y Campos |
Lola Flores estuvo a punto de venir a México hace cuatro años. Yo la tuve contratada en unión de Manolo Caracol, para una temporada que proyecté en unión de Vicente Miranda, el gerente de El Patio, cuando fui empresario del Arbeu. Me falló Miranda, y Lola y Manolo se quedaron en España. Formaban entonces pareja de cante y baile insustituible en este género. Ahora viene sola Lola Flores, contratada por tres hombres de empresa, de empresas de espectáculos: Rómulo O'Farril, de radio y televisión, Paco Sierra, de teatro, y Carcho Peralta de clubes nocturnos. La presentación de Lola Flores en el Iris, en el Capri, en la XEX y en la XHTV, ha conmovido en sus cimientos la tradición teatral española en México. |
una consecuencia. No tiene la majestad, ni la plástica que tuvo Pastora, pero sí una fuerza temperamental igualmente brillante en lo dramático y en lo cómico y, en ambas facetas, ha logrado creaciones inolvidables. Sin saber cantar, se expresa con tal fuego y sentimiento que para nada necesita de una voz mejor timbrada. Sin haber aprendido declamación, hay muy pocas actrices actualmente que tengan el instinto y la eficacia con que ella se expresa. Y en cuanto a su baile que es a juicio de los buenos catadores, lo menos puro de su arte, y que, sin embargo, la cataloga principalmente como bailarina, tiene por lo menos personalidad, la que les falta a todas sus imitadoras, que son legión, sin que esa forma responda, como en el caso de Lola, a su temperamento. Su baile se ha formado, de la vibración de sus nervios y del arrullo del cante de "Caracol" que para ella es una fuente de improvisaciones y le ha sido sumamente beneficioso, en contra de lo que suponen muchos. Si Lola Flores no tuviese un compañero de arte tan compenetrado con ella hasta el punto de infundirle facetas que no tiene, se vería, al faltarle esa colaboración, que su arte es cortísimo y no podría sostener sin repetición, ni monotonía, tantas intervenciones como ahora lleva al cabo. Otro error de la masa que la aplaude y la admira tanto es suponerla gitana. Los que saben de eso, notan en seguida que de calé no tiene ni gota. Antes bien, podría parecer morisca, india asiática o afroantillana que gitana. |
Ni su baile tiene nada en colocación de brazos, de estilo cañí, ni su cante tiene relación con el de ninguna cantaora. Es una graciosa cancionista flamenca, llena de fuego y de expresión, y una bailarina dinámica que retuerce los brazos y revolotea la falda con tanto ímpetu como ausencia de línea pura. Mas, a pesar de ello, arrolla y hasta... sobrecoge". |