Con motivo del estreno de Los empeños de una casa de sor Juana, en Bellas Artes. III Armando de Maria y Campos |
Se presume que Los empeños de una casa -es decir, "los enredos" de una casa- se representaría por primera vez en México, en 1684, cuando su autora, sor Juana Inés de la Cruz, vivía los 33 años de su edad. Fue escrita para representarse en un festejo en honor de la virreina doña María Luisa Gonzaga, esposa del virrey de la Nueva España, don Tomás Antonio de la Cerda y Enríquez de la Ribera, conde de Paredes y marqués de la Laguna de Camero Viejo. Como era costumbre, entre jornadas y jornadas, es decir, durante lo que ahora llamamos "entreactos" o "intermedios" se representaron dos sainetes de la misma monja jerónima. Además de los sainetes se interpolaron a la representación de Los empeños de una casa canciones, y ésta fue precedida de la indispensable Loa y seguida de un "sarao de las 4 Naciones". Fue representada con ocasión de la visita de la virreina a la casa de estudios o residencia católica de que en ella se hace mención. Un hecho reciente, aludido en el texto: la misteriosa aventura del personaje Antonio de Benavides marqués de San Vicente, conocido por "El Tapado", cuya ejecución se llevó al cabo en julio de 1864, permite fijar la fecha de su representación en el año señalado. |
Estudios más recientes ponen frente a frente Los empeños de una casa de sor Juana y Los empeños de un engaño de Juan Ruiz de Alarcón; porque la influencia, y aun el parecido de la comedia de la inspirada jerónima con la del corcovado genial, son evidentes. ¿De dónde salió la versión de que las comedias juanistas son de corte calderoniano?, se pregunta Manuel Torre. Tal vez de una alusión a autores españoles en el candelero americano que se encuentran en uno de los sainetes de sor Juana intercalados en la representación de Los empeños de una casa, cuando repeliendo los dislates del poetastro Acevedo, Muñiz dice: ¿No era mejor amigo, en mi conciencia, No es éste el lugar, ni dispongo de espacio, para trasladar los ricos ejemplos que Manuel Torres saca a luz para demostrar que la autora de Los empeños de una casa revela en esta comedia que conocía perfectamente Los empeños de un engaño, Todo es ventura, Quien mal anda, mal acaba, Siempre ayuda a la verdad, La culpa busca la pena, Ganar amigos y Mudarse por mejoras de Juan Ruiz de Alarcón. Manuel Torre ha logrado apuntar hasta setenta y cuatro concomitancias entre sor Juana y Alarcón, "que demuestran claramente que no son simples coincidencias (entre ambos autores), sino que (sor Juana) bebió no sólo para sus comedias, sino para sus poemas en las discretas linfas alarconianas, tan semejantes en su intención y en su destino a las de Juana Inés, que como el dramaturgo de Taxco, fue básicamente una decepcionada de amor". |
dentro de una misma casa. Las tres mujeres están trazadas con finas líneas profundamente femeninas. Por toda la obra pasa un lindo aire de criolla mexicanidad... |