Fechas y fichas en la vida de Salvador Novo como autor teatral. Sus relaciones con La culta dama Armando de Maria y Campos |
Dirigía yo los teatros de la Secretaría de Educación Pública, que lo eran entonces el del Palacio de las Bellas Artes, el Hidalgo y el de Orientación, allá por los ya remotos primeros meses de la administración del presidente Ávila Camacho, y repartía mi tiempo en atender los ensayos y la preparación del estreno en México de La flauta mágica de Mozart, que subiría a la escena del Palacio debido al dinamismo y tesón de doña Ana Güido de Icaza, esposa de Xavier Icaza, quien acababa de hacerse cargo de la dirección de Bellas Artes, y en sortear los problemas que todos los días nos planteaban los "bolos" del Hidalgo, entregado a la incansable tiple Carmen Delgado por la condescendiente indiferencia del pintoresco demagogo -enemigo personal de Dios-, profesor don Arnulfo Pérez H., cuando comenzaron a circular por el mundillo social artístico las graciosas y a veces desconcertantes "salidas" de un personaje que ya iniciaba su popularidad en la ciudad de México: "la culta dama". Arreció la llovizna de chistes, quid pro quos, salidas y repentismos, etcétera, del ya popularísimo personaje social "la culta dama" cuando doña Adela Formoso de Obregón Santacilia inició, en unión del escritor español recién llegado a México José Bergamín, la organización y temporada del ballet La paloma azul, con las discípulas mexicanas de Ana Sokolow, que había desertado de las filas coreográficas de Waldeen. |
Pero de aquella broma perodística quedó una evidencia: existe "la culta dama". Todo el que quiera puede identificarla en... muchas damas de nuestra heterogénea alta sociedad. De esa "culta dama" que no es ninguna en particular, pero que viene en muchas típica y tópicamente mexicanas, que presiden comités de beneficencia y culturales, que están en todas partes, que se les puede identificar. Salvador Novo ha hecho de ella un personaje teatral, varios personajes teatrales. Novo ha dicho recientemente: "La culta dama (es) una mujer de esas que dicen las cosas mal dichas, que tienen una cultura casi nula, que es capaz de decir que un político le regaló a su amiga un rancho de cuarenta 'hetairas'. Se cree que es un tipo real de nuestra sociedad, una mujer de cultura superficial, frívola, una nueva rica ostentosa y de falsa caridad, tan falsa como su cultura". |
La culta dama es la primera pieza de teatro grande, en serio, de Salvador Novo, madura e importante. Novo viene escribiendo teatro, mitad en broma, mitad en serio, desde hace muchos años. Tengo una vaga idea de que lo vi en las clases de declamación de Enrique Tovar y Avalos, allá por los años de 1916 ó 1917. Comenzó a jugar como autor de teatro cuando Vasconcelos era secretario de Educación. Uno de sus primeros juegos de teatro de escarnio lo escribió para darle un berrinche a Diego Rivera. Diego pintaba en Educación sus murales famosos, Antonieta Rivas Mercado iniciaba las representaciones de su histórico teatro de Ulises. La cosa pasó así: Diego se disgustó porque las obras seleccionadas eran arte purista, es decir, no planteaban problemas político-sociales alrededor de un romance entre una muchacha y muchacho, como se usa ahora. Y como no pudiera influir para que el repertorio ya ensayado y preparado, se variara, decidió vengarse de Salvador en uno de los magníficos murales que entonces pintaba en los corredores de la Secretaría de Educación Pública. En uno de ellos, puso a un niño pateando, destruyendo liras, flores naturales y todos los símbolos del arte -del arte según él-, y entre las cosas tiradas por el suelo incluyó también unos lentes de carey oscuro, objeto que, junto con una calva incipiente, caracterizaba por entonces la facha de Novo. Aunque la cosa era más bien un coscorrón sin importancia, el joven escritor respondió fieramente con "la Diegada", una de sus obras inconclusas en la que puso del asco, aunque de un modo muy bonito, muy artístico, claro, al muralista revolucionario... |