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México, ciudad de paradojas teatrales

Armando de Maria y Campos

 

    Este año han desaparecido definitivamente dos teatros: el Hidalgo y el Alcázar, y es probable que otro -el Arbeu- sea retirado del servicio para someterlo a urgentes reparaciones. Se ha inaugurado uno -el Virginia Fábregas, de tipo popular- y se ha puesto en servicio otro: el Colón. Pero México sigue viviendo una vida teatral de "gran poblacho" -salvo la "apretadísima temporada de ópera"-, si se tiene en cuenta que el mayor éxito de taquilla del año ha sido la representación de una vida de Jesús por una Compañía de Grandes Espectáculos, y que el público heterogéneo que acude a verla admira el actor que encarna al protagonista "como si de verdad fuera Dios en persona"...
     Además ¿cómo explicarse el éxito arrollador del binomio Usigli-Torrado?... ¿Es que además del público que llena la Sala del Iris para ver al hijo de Rambal "como Jesús", hay otro -¡lo hay seguramente!- capaz de llevar a las trescientas representaciones una obra excelente del tipo de El niño y la niebla, y otro que permite las ciento y pico de representaciones de pieza tan frágil como Mamá nos quita los novios?"... Nuestra gran metrópoli es la gran capital de las tres grandes paradojas teatrales: Rambal, Usigli y Torrado.