El presidente de la República acuerda un subsidio en favor del teatro de comedia y éste es destinado para asegurar el pago de rentas y energía eléctrica del teatro Ideal. Otras noticias Armando de Maria y Campos |
El señor presidente de la República ha acordado un nuevo subsidio en favor de las actividades de teatro en México por $100,000.00, según se ha dicho, de los cuales la Federación Nacional de Uniones Teatrales y Espectáculos Públicos ha recibido ya la cantidad de $50,000.00. Según se ha informado, el propósito del licenciado Alemán al otorgar este nuevo y modesto subsidio, ha sido el de proteger las actividades del género de comedia, puesto que los géneros frívolo, de burlesque o vodevil arrevistado cuentan con un público propio que los sostiene -tan trabajosamente, sin embargo, que el Lírico ha tenido que cerrar por quiebra. Como es natural, el señor presidente Alemán no mostró preferencia por determinado local. Sin embargo, la Federación Teatral acordó que el subsidio presidencial será entregado a quien o quienes ocupen el teatro Ideal, con la condición expresa de que se debe preferencia absoluta al pago de la renta del local ($6,000.00 mensuales) y del consumo de energía eléctrica ($1,200.00 aproximadamente). Como el subsidio mensual es de $8,333.33 -los $50,000.00 ya entregados deben alcanzar para seis meses-, quedan un mil ciento treinta y tantos pesos mensuales para presentar con decoro las comedias que subirán a escena y, en general, para "ayudar al sostenimiento de las temporadas de comedias". |
El señor Carlos Lavergne, arrendatario del teatro Ideal, está de pláceme, y muy agradecido a la H. Federación Nacional de Uniones Teatrales y Espectáculos Públicos (Federación Teatral). |
La crisis teatral que atraviesa México es, en verdad, espantosa. Varios teatros permanecen cerrados. Unos, el Ideal por ejemplo, arrastran una temporada precaria, en espera de... un milagro. Otros -el Tívoli, el Río- mantienen una clientela numerosa a base de espectáculos corrientes y francamente inmorales, sin prevenir al público de esta índole. Algunos -el Follies, el Margo- en virtud de que han logrado formarse una parroquia capaz de sostener sus variados, constantemente renovados desfiles de "variedades", que pueden aún dejarles estimables utilidades. Rambal -que vuelve con su compañía exactamente veinte años después- es el único espectáculo a la vista. Claro que funcionan El Caracol y la sala Molière, aunque con el carácter de "experimentales", y que logran alargar sus "temporaditas" más allá de lo que la lógica supone, pero, ¿qué harían si tuvieran que pagar sueldos a sus actores aficionados? En el Bellas Artes el negocio teatral está protegido, como se sabe, por el Estado. No cuenta, pues, en el balance de la crisis tremenda porque atraviesa actualmente el teatro en México. |