La protección del presidente Alemán al teatro y el problema de las subvenciones oficiales Armando de Maria y Campos |
Nadie pone en duda el interés que el presidente Alemán tiene por el desarrollo del buen teatro en México. Días después de haber tomado posesión de su alto encargo acordó una subvención en favor de la eminente actriz María Tereza Montoya, y gracias a esta poderosa ayuda económica pudo la compañía Mondragón-Montoya realizar una gira por varias repúblicas centro y suramericanas, hasta que la revolución en Bogotá en 1948, vino a dar al traste con esta aventura teatral. Posteriormente, la Montoya y Mondragón han recibido subvenciones oficiales, creo que algunas por conducto de la Secretaría de Educación, pero de lo que sí estoy cierto es de que por conducto del Departamento Central les fue acordada otra en julio o agosto de 1950 con destino a la temporada que hasta octubre realizaron en el teatro Ideal. |
Cuánto y cómo gasta el Estado anualmente en "pequeñas ayudas" y modestas subvenciones para proteger el desarrollo del teatro profesional en la metrópoli, es muy difícil saberlo, entre otras razones, porque no se ve, porque no luce, aparte de porque se ignoran los detalles, las razones o las condiciones. No me refiero, por supuesto, a los presupuestos oficiales de la Secretaría de Educación Pública y del Instituto de Bellas Artes para sus actividades específicas. Me interesa, como al público, conocer detalles, para apreciar resultados, de cómo y cuánto gasta o invierte la administración Alemán para impedir que el teatro profesional o de oficio, no siga constituyendo una vergüenza mexicana. Es del dominio público que nuestro gran actor folclórico Roberto Soto ha recibido últimamente estimables ayudas económicas para montar y presentar sus grandes espectáculos frívolos. Pero, a lo que parece, las ayudas o subvenciones se otorgan con frecuencia por causas que al hombre de la calle le es difícil explicarse. A veces se entera, por indiscreciones de algún funcionario segundón de esta o de aquella subvención, como la que en 1949 y por $5,000.00, recibió de la Secretaría de Educación la tiple española Pepita Embil para traer de España a Florencio Calpe y... Charito Leonís. En cambio la Unión Mexicana de Autores repite constantemente, y en voz alta para que se enteren muchos, que su temporada de Teatro Mexicano Contemporáneo en el Ideal, logró realizarse sin un centavo de ayuda oficial. Tampoco nadie ignora que por conducto del Departamento Central, y por recomendación del gerente del Banco Cinematográfico, un grupo de profesionales del teatro recibió en 1949-1950, $7,000.00 para montar La loca de Chaillot del francés Giraudoux, con promesa de recibir más, cosa que nunca se supo, porque en éste, como en casi todos los casos, ni autoridades ni interesados dicen palabra, éstos para tener libertad de administrar sin compromisos las subvenciones tan sigilosamente conseguidas, tan laboriosamente logradas, tanto que muchas veces antes de recibirlas ya están gastadas. |
Sala Latino con El estupendo cornudo? ¿Es cierto que la actriz Marta Elba recibió $12,000.00 para construir un teatro experimental tipo "bolsillo" que llevará su nombre? Se dice que... Y todo por culpa de la falta de plan, de un programa definido, para que cada subvención esté justificada, rinda un producto en beneficio, a la par, de los favorecidos y del público. Y que quienes están encargados, en último término, de dar cumplimiento a los "acuerdos de arriba" -presidencia de la República, jefe del Departamento- lo hagan con responsabilidad y cordura, evitando las inútiles solicitudes de entrevistas, las antesalas interminables con defraudadas audiencias que se posponen ¡de semana en semana! O, como si el negocio de teatro no fuera función diaria, la caza de funcionarios influyentes a través de pasillos y escaleras para merecer unas vagas palabras de esperanza. Porque, a decir verdad, el teatro pide limosna... |