Estreno en español de la farsa Boy meets girl de Bella y Sam Epewack, por la compañía Teatro Estudio de México Armando de Maria y Campos |
Sam y Bella Epecwak son dos afortunados escritores teatrales norteamericanos, de origen judío. Bella nació en Rusia hace cincuenta años y Sam en Hungría, hace cuarenta y nueve. Ambos empezaron sus actividades literarias como periodistas. Ella fue agente de prensa del espectáculo Chauve Sauris, cuando esta rica expresión del teatro ruso se impuso en Estados Unidos. El primer drama en que colaboraron fue The solitary man, en 1926. A este siguió The war song, en 1928; Clear all wires, el mismo año; Spring song, en 1934. Al escribir escenarios para cine, en Hollywood, tuvieron la idea para su obra Boy meets girl. Esta comedia asainetada fue empezada en México y concluida en París. Fue estrenada en Nueva York, en el Court Theatre, en 1935; causó desde luego sensación en Broadway, y se representó tres años seguidos. Su título se popularizó al grado de convertirse en expresión general: ¡El muchacho encuentra a la muchacha...! Simultáneamente fue producida por tres compañías teatrales ambulantes en los Estados Unidos; más tarde otras compañías la representaron en Viena y La Haya; la guerra vino a interrumpir sus éxitos en el continente, aunque se representó esporádicamente en Londres y en Coventry durante el Blitz. En México se representó, en inglés, por la compañía de Teatro Americano, S.A., del 18 al 23 de febrero de 1947 con Joyce Arling y Richard Reeves, Maurice Manson y Elizabeth Templeton, en los principales papeles; después Hollywood demostró que también sabía reír por una broma contra él mismo, al llevarlo a la pantalla.
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estrella del oeste y que se ve distraído por constantes interrupciones: enanos que nadie llamó, un extra inglés que le describe la clase de sombreros que deben usar los guardias de Coldestraen. Susie, una mesera rubia y extraordinariamente ingenua que sirve el lunch a los autores, los inspira repentinamente. Está a punto de dar a luz un hijo natural. Deberá llamarse "Feliz" y ser la estrella que ayudará a Larry a recuperar su tambaleante prestigio. Pasan los meses. Tal como se concibió ha sucedido todo. Feliz viene al mundo y se convierte en una sensación, y Susie cumple una ambición largamente diferida: asistir a la escuela preparatoria, y, además, su corazón pertenece a aquel extra inglés de los sombreros de los guardias de Coldestraen. Las cosas se complican cuando un truco de publicidad ideado por Law y Benson, se voltea contra sus originadores, y a continuación Feliz se contagia de sarampión (en la versión en español, sufre de paperas). Con unas cuantas llamadas telefónicas apócrifas se arregla todo; Susie cae en los brazos de su "extra" inglés, que resulta ser hijo de un Lord, y Law y Benson, con música de resonantes trompetas inician la búsqueda de otro nene que sustituya a Feliz como estrella. |
No son pocas las producciones teatrales que han escrito los autores norteamericanos para ridiculizar a Hollywood. Puedo citar hasta diez: Hey diddle diddle de Cornak; Schoolhouse on the lot de Fiels y Chodorov; Greatest find since Garbo de Richard y Bard; On location de Wiley; Dearly beloved de Beahan; Kiss the boys goodbye de Boothe; Hollywood be thy name de Fagan; Star in your eyes de McEvoy, y Limelight de Jerome. Pero la que en realidad retrata con fidelidad cómica aquel fantástico ambiente, es la de los esposos Spewack, que a partir de entonces han escrito Leave it to me (Déjame a mí), en 1935; Miss Swan expects (La señorita Swan espera) en 1938, y Woman bites dog (La mujer muerde al perro), en 1946. |