Verdades y mentiras de nuestra vida teatral. Estreno de Los fugitivos de Usigli, en el Arbeu y de y por qué concluyó la temporada de comedia mexicana después de seis meses Armando de Maria y Campos |
La comedia de Rodolfo Usigli Los fugitivos, estrenada en el Arbeu la noche del sábado 23 dejó de representarse el lunes 25 al ser clausurada la temporada que en ese coliseo venía desarrollando la Compañía Mexicana de Comedia a partir del 11 de marzo del presente año. Y durante la que fueron estrenadas la comedia Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, premio Lope de Vega, del Ayuntamiento de Madrid. El cuadrante de la Soledad de José Revueltas, con escenografía de Diego Rivera, y La familia Barrett de Rudolf Bessier. Las dos primeras producciones rebasaron las 100 representaciones y la tercera pasó de las cincuenta, aunque, a decir verdad, el éxito económico nunca fue parejo al que artísticamente lograron autores e intérpretes de las tres obras mencionadas, las tres presentadas con mucha dignidad. |
Se iniciaron los ensayos de Los fugitivos con fe en la obra pero con desaliento por los resultados urgentes inmediatos, ante el fantasma pavoroso de los tres o cuatro "sueldos" atrasados de los trabajadores teatrales, que era preciso pagar, de acuerdo con el acostumbrado proceder drástico en casos semejantes, de los productos de taquillas correspondientes a las entradas de sábado y domingo... Se ensayaba tarde y noche, cambiando el reparto de actores diariamente, por enfermedad de Virginia Manzano o de Matilde Brillas; se buscaba por todos los rincones de las tiendas de antigüedades muebles, alfombras, cuadros, estatuas y trajes de los postreros años de la administración del presidente Porfirio Díaz, para estar en todo de acuerdo con el clímax que requería una acción avant Centenario. ¿Hacen falta dos retratos al óleo de Maximiliano y Carlota y otro del general Díaz en la época en que recibió el gobierno de manos de su compadre el general González?... ¡Que se pinten! ¿Que el escenógrafo Galván no llega a tiempo pintando el decorado que para la obra usigliana bocetó Antonio Ruiz?... ¡Que se llame a otro escenógrafo para que le ayude con los decorados del primer acto!... Y se recurrió a Magín Banda, y pintando ambos escenógrafos noche y día se pudo entregar el decorado para que los obreros teatrales de TEEUS, también llenos de fe en el éxito de la comedia de Usigli, concluyeran a tiempo de armar y colgar, probar luces y demás, trabajando después de la función del viernes hasta la madrugada del sábado, y todo el sábado ya con el público, muy escaso pero exigente, palmoteando en las butacas para que no se retrasara más el ansiado momento de levantar el telón de la Cervecería Moctezuma. |
teatro mexicano deja de recibir dos lunetas, o una platea si es personaje de postín en las esferas sociales, literarias o pictóricas. Muchos desairan la invitación, y de ahí esos islotes, verdaderos archipiélagos de lunetas desocupadas, rodeados de intelectuales, periodistas que jamás escriben de teatro, pintores y damas populares en cocteles y exposiciones, por todas partes. Este público difícil, todo él capaz de pagar bien pagada su localidad escucha atentamente, aplaude con calor, discute o niega la obra durante los entreactos, reclama la presencia del autor al final de la función, y se va, indiferente, por donde ha venido, y no vuelve más al teatro, hasta otra "premier" gratis y catastrófica siempre para la empresa, que raras veces vende los pocos boletos restantes de mala ubicación, que pone a la venta, y que el público noble que paga, sólo en contadas ocasiones reclama. |