Noche de estío, comedia impolítica mexicana, escrita para ser representada hace 17 años Armando de Maria y Campos |
No obstante que el sol le dice a Usigli "que México es un país sin teatro, probablemente sin impulso hacia el teatro, seguramente separado de un teatro vivo y vital como de otro continente o de otro mundo", él ha consagrado su vida al teatro como escritor teatral, como autor que, "para serlo, debe escribir lo que siente y después sentir lo que escribe... aunque no lo venda al cine", según sus propias palabras recientes. Y no empero que México es -son sus palabras- "país sin teatro, sin expresión teatral propia, pese a los geniecillos de mi especie y a los muy menores subgeniecillos de escritorio, estudio o antología, pueda usar de su sangre -en el teatro sólo cuenta lo objetivo, y la sangre es el primer elemento de esto- para revivir la grandeza griega de la tragedia, siempre y cuando conozca el objeto de la tragedia". Es decir, que México pueda y debe tener o tiene ya en potencia, un teatro propio, desde la tragedia hasta la farsa, pasando por la comedia, género el más difícil de la escena, siempre y cuando conozca el objeto del teatro. |
A unos satisface ampliamente Noche de estío, u otras -nunca faltan Aristarcos- les parece débil, convencional, insegura. ¿Hace crítica? ¿Es derrotista? ¿Contrarrevolucionaria? (Obsérvese la actitud de reserva, casi de ostracismo o conjuración de silencio que frente a la pieza de Usigli de su autor ha mantenido la "prensa oficial")... Nunca he creído que el teatro sea escuela de costumbres, sino reflejo. Y reflejo apasionado para que sea vital, sanguíneo. Ni moral, ni inmoral; no político, ni impolítico. Reflejo lleno de juegos: el bueno juega, y gana... el malo juega, y pierde. De los pechos de la realidad se nutren los reflejos en la poesía, en la novela y en el teatro. "Cuando un historiador resucita los tiempos idos -dice Bertoldo Jorge Niebuhr en su Historia romana-, su interés y su simpatía aumentan según la hondura y vastedad de los acontecimientos que, en su propio tiempo, han llenado el corazón de amargura o regocijo. La justicia o la injusticia, la prudencia o la locura de ayer estimulan sus sentimientos, no menos que la fugacidad de las efímeras grandezas, como si todo apareciera a sus ojos así, conmovido, sus labios comienzan a hablar por sí y por las sombras que evoca, aun cuando Hécuba nada sea para el actor que la representa". |
personas (que convierte en personajes) sino, al contrario, porque se enamora de unas y aborrece de muerte a otras, comunicando (al público), este amor y este odio; no porque la historia sea en sus manos la maestra de la vida y el oráculo de los tiempos, sino porque es un puñal y una tea vengadora", para decir con palabras que escribiera por 1883 el gran polígrafo asturiano y que ha repetido en nuestros días el poeta filósofo Paul Válery: ¡Qué más nos da que los personajes de Noche de estío justifiquen o no las horas que pasan en el interior del palacete del ministro de Finanzas del maximato callista, ni ésta o aquella falla de carpintería teatral que por otra parte el autor, severo autocrítico, reconoce lealmente y, júzguesele como se le juzgue óigasele como quiera oírsele, es teatro por añadidura, y excelente teatro, además. |