Grupos experimentales representan obras de autores norteamericanos, de O'Neill a Tenessee Williams pasando por Kaufman Armando de Maria y Campos |
Dos grupos de teatro experimental vienen representando estos días piezas de famosos autores norteamericanos. En la pequeña sala Guimerá del Orfeón Catalán, un grupo ambiciosamente denominado Teatro Arte de México, que capitanea la inquieta y dinámica actriz Lola Bravo, viene representando todas las noches desde hace cuatro o cinco la Electra de O'Neill, en tanto que en la Sala Auditorium de Sears Roebuck otro grupo, también con denominación ambiciosa, el titulado Teatro Universal, ha desarrollado una breve temporada de cinco días durante la que ha representado el monodrama de O'Neill Antes del desayuno, y las piezas en un acto Si los hombres juegan a las cartas de Kaufman, y Retrato de una madona de Tennessee Williams, el autor de moda en Europa, mundialmente conocido por su discutida pieza Un tranvía llamado deseo. Este grupo, en el que figura la actriz profesional Josefina Ortega, está dirigido por un entusiasta aficionado al teatro, Rafael Villegas, traductor de las tres obras que se acaban de presentar, quien ha exhibido los títulos de discípulo predilecto de Rodolfo Usigli y de Seki Sano. |
Cada día adquiere más vigor la explotación de las obras teatrales en Norteamérica organizadas por sociedades limitadas y capitalistas que mediante una pequeña inversión pueden llegar a obtener grandes beneficios. No es este el caso, claro está, de las representaciones en la sala de Sears Roebuck, creo que lo son las representaciones en la sala del Orfeón Catalán. Pero conviene registrar el fenómeno, palpable en los Estados Unidos. En el coliseo Booth, de Nueva York, un grupo de capitalistas, que por cierto pertenecen al mundo del teatro, ha patrocinado la explotación de la comedia The velvet glove (El guante de terciopelo). Para la explotación de esta obra se recogieron cantidades de Grace George, que es una de las principales intérpretes y que expuso 1,000 dólares; así como otras actrices de reparto. Helen Menken y Patricia Collinge, cada una de las cuales contribuyó con 640 dólares; el agente teatral Louis Lotito facilitó la misma cantidad; el productor Richard Myers, el técnico electricista Eddie Kook, el productor de espectáculos de televisión Wiston O'Keefe, la actriz Katharine Cornell, quien sin intervenir en la obra expuso 2,500 dólares. En pequeñas cantidades reuniéronse 32,000 dólares. Según los cálculos los beneficios obtenidos ya han cubierto el capital y se han recibido excelentes dividendos aparte de los sueldos que muchos de ellos tienen por actuar en dicho espectáculo. |
Según la crítica, falta cierta cohesión que perjudica la fibra dramática del tema, pero, se estima que será uno de los grandes éxitos de estos últimos años. En la obra se plantea el caso de una niñita neurótica de 12 años, de mucha imaginación, huérfana de madre y cuyo padre no se preocupa más que de los negocios, y que reside en una aldea de Georgia. Su único confidente es la anciana ama, que a pesar de su inflexibilidad trata de comprender a la criatura. La niña, al casarse su hermano mayor, que es un soldado, decide convertirse en "miembro del matrimonio" y hace su equipaje para irse con la pareja durante su viaje de luna de miel. Son notables -dice la crítica- las interpretaciones de Ethel Waters, actriz de color, en la sirvienta, especialmente en una enternecedora escena en que canta una canción de cuna, y de Julie Harris, joven actriz que encarna a la adolescente. |