La ternura brutal o el realismo poético de Un tranvía llamado Deseo de Tennessee Williams. III. Armando de Maria y Campos |
El sentido poético de Williams fluye no sólo en el diálogo sino que emana de la acción misma, de las emociones, de las pausas, de la belleza plástica de algunas escenas. Más adelante señalaré con algunos ejemplos para probar que tan poeta como dramaturgo Tennessee Williams nos da en Un tranvía llamado Deseo una magnífica lección objetiva. Y ella es que la verdadera poesía tiene pleno acceso al teatro sin necesidad de recurrir a la forma convencional del verso. |
-Debieras guardarlo para el cumpleaños del niño. Oh, espero que las velas brillen en su vida y creo que sus ojos serán como velas encendidas en un pastel. y ante una observación irónica de su cuñado, Blanche añade: -Su tía sabe que las velas no son seguras, que las velas arden en los ojos de los niños y de las niñas, que los golpes de viento las apagan y después de que eso sucede, las luces eléctricas se prenden y usted puede ver con absoluta claridad. Detengámonos en la escena III. Después de la vulgar riña conyugal durante la cual Stanley ha golpeado a su mujer, ésta se refugia en la planta alta, en casa de una vecina. Es de noche. La calle está desierta. Se escucha el piano y el clarinete de un cabaret cercano. Stanley, arrepentido de la golpiza, llama a gritos a su mujer. Es el grito primitivo, selvático, del macho reclamando a la hembra. Al final Stella, la esposa ultrajada que lleva en sus entrañas al hijo de aquel que reclama su compañía, aparece en lo alto de la escalera y lentamente inicia el descenso. Su larga bata "de maternidad" da un aire magnífico a su figura bañada en un rayo de luz blanca. El cabello suelto, los ojos llorosos... Stanley y Stella se miran fascinados. El se acerca con gestos felinos. Ella se entrega dócil, derrotada. No es la esposa ultrajada, ni es la futura madre. Es simplemente la hembra que acude al reclamo de su compañero. El clarinete acentúa su ritmo sensual. Stanley toma en brazos a su mujer y entra en la habitación conyugal. Escena simplísima de acción mínima, pero de profunda fuerza dramática, y de intensa significación psicológica. |
Tennessee Williams refiere en Un tranvía llamado Deseo una de esas historias que en Norteamérica no son frecuentes, porque la tragedia de Blanche y Estela va más allá de la simple pintura de tipos "standard" -tan característicos, sin embargo del magnífico teatro de los Estados Unidos- sino que se adentra y profundiza en la creación de un "carácter", el de Blanche, la protagonista, que no es norteamericana propiamente, que no pertenece a un pueblo en formación y que no entiende, como el país que la vio nacer, al mundo que la rodea. Blanche du Bois tiene resonancias ancestrales, maneras de vida y formas de pensamiento que no van de acuerdo y, que a veces, se contraponen con las gentes y con el ambiente en que se mueve. En este personaje de Tennessee Williams, como en tantos de Eugene O'Neill, hay algo que no es nacional, que sobrepasa los estrechos límites espirituales en que se desarrolla la vida en Norteamérica. |