El Circo Atayde se fue. La tradición circense mexicana. Continúa nuestro espectaculo favorito: ¡circo, maroma y teatro! Armando de Maria y Campos |
Después de tres meses de actuaciones diarias el Circo Atayde levanta sus carpas y se va... Sus lonas gigantescas, con su misteriosa red, de cuerdas y de alambres, y sus guirnaldas de focos eléctricos, llevará la alegría a otros sitios, y reirán los chicos con las travesuras de los clásicos y pueriles cómicos mexicanos, y se asombrarán los grandes con el valor de Hugo Zachini, el hombre obús, y la habilidad en el alambre y en la cuerda voladora del Knight Trío, con los barristas mexicanos hermanos Ibarra, con la fina acrobacia vernácula de las hermanas Caudillo, también mexicanas, con los maravillosos equilibrios de cabeza de Olwer, equilibrista al trapecio libre, y no menos, mexicano que los citados antes, pus es descendiente del mexicano Julio Olvera y hermano de Rubén y Julio, y cuyo verdadero nombre es Everardo Olvera... Si al patio queréis ir Podemos asistir a la función que hace cerca de cien años ofreció -en particular al bello "secso"- al funámbulo y actor Manuel Díaz. "[Guar]do el día de ventura para un insignificante artista, cual es el beneficio con que mis compañeros me proporcionan un momento de desahogo a la inmensa gratitud que en mi alma ha grabado el respetable público a quien consagro todos mis afanes", el artista formó un programa extraordinario, cuyo desarrollo anticipó con la picardía característica de nuestros auténticos cómicos de hace un siglo, en la relación en verso que publicó en el programa de su función de gracia míresele por donde se lo mire: |
Aunque el hombre fue el primero Este obsequio lisonjero Era costumbre que el artista beneficiado dedicara su función al "bello secso". Cumpliendo este deber, el beneficiado ya podía prometer, y si le era posible, cumplir. Esto fue lo que al cirquero actor Manuel Díaz ofreció: Después de tanta función Tambien sé que un mexicano Tendré las alegrías
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El diestro Solís al instante El jovencito Blanquel El ágil Antonio Sánchez El mundo sigue su marcha, pero no arrasa al clásico payaso mexicano, ni modifica en su esencia el espectáculo que prefiere nuestro pueblo ¡circo, maroma y teatro! Hoy, como ayer, continúa privando en nuestro tabladillo popular el payaso, llámese Cantinflas o Medel, Don Chicho o Manolín, Palillo o Borolas, alma del programa compuesto de circo, maroma y teatro que nada puede arrancar de los salones de barriada, no importa que ostente nombres exóticos: Follies Bergere, Río o Tívoli.
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