El prólogo de Antígona de Jean Anouilh, que será estrenada en el Bellas Artes Armando de Maria y Campos |
Voy a ofrecer en seguida a mis lectores el bello y original prólogo de la tragedia Antígona de Jean Anouilh, según la traducción de Lazo y Villaurrutia, obra con la que se inaugura la temporada de teatro universal en el Bellas Artes. "Atención. Estos personajes van a representar para ustedes la historia de Antígona. Antígona es la muchacha delgada que está sentada allá lejos, y que calla. Mira delante de sí misma. Piensa. Piensa que va a ser Antígona, que va a surgir de pronto de la delgada muchacha, oscura, hermética, a la que nadie tomaba en serio en la familia, y a erguirse sola frente al mundo, sola frente a Creonte, su tío, que es el rey. Piensa que va a morir, que es joven y que a ella también le habría gustado vivir. Pero no hay nada que hacer. Se llama Antígona y va a ser preciso que represente su papel hasta el fin... Y una vez que se ha levantado el telón, ella siente que se aleja -a una velocidad vertiginosa- de su hermana Ismenia que charla y ríe con un joven, de todos nosotros que estamos aquí, mirándola tranquilamente, de todos nosotros que no vamos a morir esta noche. |
"Este hombre anguloso, de cabello entrecano, que medita allá, cerca de su paje, es Creonte. Es el rey. Tiene arrugas, está fatigado. Juega el difícil juego de conducir a los hombres. Antes, en tiempo de Edipo, cuando Creonte no era sino el primer personaje de la corte, amaba la música, las bellas encuadernaciones, los largos paseos en las tiendas de los anticuarios de Tebas. Pero Edipo y sus hijos están muertos. Creonte ha dejado sus libros, sus objetos, se ha arremangado la camisa y ha tomado su puesto. |
"Y ahora que conocen a todos, ellos van a poder representar, para ustedes, su historia. Comienza en el momento en que los dos hijos de Edipo. Etéocles y Polinice, que debían reinar sobre Tebas un año cada uno, alternativamente, se batieron y se mataron entre sí en los muros de la ciudad. Etéocles, el mayor, al final del primer año de poder, se negó a ceder el lugar a su hermano. Siete grandes príncipes extranjeros que Polinice había ganado para su causa, fueron derrotados delante de las siete puertas de Tebas. Ahora la ciudad se ha salvado, los dos hermanos enemigos han muerto, y Creonte, el rey, ordenó que a Etéocles el hermano bueno, se le hicieran magníficos funerales, pero que Polinice, el rebelde, el malvado, quedara sin llanto y sin sepultura, presa de los cuervos y de los chacales. Aquel que se atreva a rendirle los ritos fúnebres, será castigado, sin piedad, con la pena de muerte". Creará en México la Antígona de Anouilh la bella e inteligente actriz Beatriz Aguirre, de una exquisita juventud como fino temperamento. El papel de Creonte será interpretado por el joven y talentoso Horacio Fontanot, también de la Escuela de Arte Teatral, como todos los intérpretes de esta obra, una de las más hermosas e interesantes del teatro universal contemporáneo.
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