Zorrilla explica las razones que tuvo para convertir en zarzuela su drama Don Juan Tenorio Armando de Maria y Campos |
Se editó la zarzuela Don Juan Tenorio, verso de don José Zorrilla, con música del maestro Nicolás Manent. Gracias a esta edición, ahora rarísima aun en España -la partitura parece perdida definitivamente- conocemos las razones que adujo Zorrilla para justificar el atentado que perpetró en su propia obra. Las exhumo de las páginas del ejemplar que poseo, y les doy actualidad momentánea, cerrando con la reproducción de esas "Notas" zorrillescas la serie de apostillas que a los setenta años del estreno de la zarzuela Don Juan Tenorio y con motivo de las anuales representaciones mexicanas del "don Juan" que se están efectuando en casi todos los coliseos de la capital y de los estados mexicanos, por lo que, inmarcesible, pasea sus aventuras y sus desafíos, su sacrilegio y su arrepentimiento, la figura gallarda y calavera del burlador de Sevilla, compuse sobre un tema que será eterno mientras España, y lo que de ella ha salido, y sale, no cambien. |
"Entre los que se han atrevido, halló en provincias el empresario de Jovellanos uno de los susodichos "Convidados de piedra"; quien con toda la planta de mi "don Juan", su segundo acto con esquinazo, ventana y postigo; su dualismo de personajes; un don Luis equiparado a don Juan, todos los caracteres y defectos, en fin, que distinguen a mi Tenorio de El burlador de Sevilla de Tirso, de El convidado de piedra de Molière y de Zamora, y del Don Giovanni del erudito abate que escribió el libreto de Mozart; y éste "convidado" estaba ya taimadamente llamando a la puerta de un particular del escenario de la Zarzuela, dispuesto al parecer, según el éxito que alcanzara, a tirar el antifaz y a decir: No hagamos más el coco, yo soy don Juan..., si gustaba, o a decir: Tío, yo no he sido; yo soy de piedra..., si era mal aceptado. Yo, que tenía ya planteada con el maestro Caballero, la refundición de mi drama en zarzuela, para noviembre del 78, reclamé mis derechos de prioridad para cometer tal atropello, recobré mi hacienda donde la hallé, y como don Juan no puede hoy tener más rival que don Juan, y como lo que la empresa necesitaba era el título de mi drama y un nombre en el cartel del estreno, los que indudablemente son míos, aquel por prescripción de largo tiempo y éste por mi partida de bautismo, allanadas por la empresa las dificultades de derechos, convertí mi drama en zarzuela en los catorce días que me daba, viéndome obligado a encajar mi palabra en el molde de la música, y resultando, no una zarzuela nueva y refundida como yo había propuesto, sino como la exigían el tiempo, las circunstancias y la empresa: un don Juan contra don Juan; yo, contra mí mismo; necesidad ineludible en noviembre de 1877. El teatro de la Zarzuela necesita un "don Juan" para época fija. |
monjita preciosa, que cantaba como un ruiseñor y decía mis versos con corrección y limpieza; y como la señora Baeza no hizo una Brígida de burdel, dando a su carácter no más que la tinta verde necesaria para su colorido, y como el barítono Ferrer, el tenor cómico Tormos y el bajo Blanquells, cumplieron como buenos, cantando con precisión, diciendo con limpieza y sin tropiezo, y vistiendo con esmero, resultó en la primera representación un conjunto más agradable y más artístico que lo que se acostumbra ver por esos teatros de Dios, en donde se trata ya a mi "don Juan" como de casa, sin respeto de ella, sin cepillarle la ropa, ni aderezarle los aposentos... |