A fines de la Colonia se proyectó crear una sociedad que fomentara el buen teatro fundando escuelas de representar, bailar y cantar Armando de Maria y Campos |
En el rico Archivo Histórico de la Secretaría de Hacienda acabo de encontrar, suelta, en un desencuadernado expediente de materia ajena a las "diversiones públicas", una curiosa e interesante hoja impresa que revela cuán viva era la preocupación de las altas autoridades de la Colonia -del virrey abajo-, por dotar a los habitantes de la capital del virreinato novohispano de un buen espectáculo de comedias. "Impreso con superior permiso del Excmo. señor virrey", el documento a que me refiero carece de fecha y de dato que permita situarlo en determinado año. El expediente en que lo hallé contiene documentos que van de 1798 a 1811, por lo que me atrevo a suponer que el "Prospecto" a que aludo corresponde a alguno de los gobiernos que van del muy diligente del marqués de Branciforte al del muy sanguinario brigadier Félix María Calleja del Rey, pasando por el de Marquina, el de Iturrigaray, el del arzobispo de Lizana y Beaumont o el de Francisco Javier Venegas. |
para el Canto y Bayle, que pueden dedicarse a ejecutar en lo pronto algunas zarzuelas, que se solicitarán de las mejores, y hacer unos intermedios y Sainetes que ofrezcan diversión agradable al público, ejecutándose estas funciones en el día de la semana que no cupiere hacer comedia; bien entendido, que este método se observará mientras durare la Contrata del actual Asentista del Coliseo, y que los productos líquidos que, deducidos gastos, rindieren las entradas con el importe de los Palcos (que han de pagar los que concurrieren a ellos, por no estar inclusos con el Arrendatario), se han de ir separando para reintegro de los suplementos que hubiere hecho el fondo de los referidos veinte mil pesos, para que siempre sean efectivos los capitales para los accionistas, quienes tendrán parte en las utilidades que con el tiempo se fueren adquiriendo, respecto a que finalizando el actual asiento, podrá muy bien la Compañía de Accionistas, encargados del Coliseo, satisfaciendo al Hospital Real de los Indios a que pertenece la finca, el arrendamiento anual que se estimare de Justicia, nombrándose un tesorero en cuyo poder entren los fondos y productos, y un administrador que bajo sus órdenes corra la negociación, quedando al cuidado de los accionistas el formar una buena Compañía de Cómicos, haciendo venir de España y otras partes los que aquí no hubiere, entendiéndose lo mismo por lo tocante a Cantarinas y Baylarinas correspondientes a que el público goce una decente diversión con el decoro que en todas sus partes deben constituirla, evitándose por estos arbitrios los daños que se advierten y resultan de los movimientos poco modestos con que procuran algunas cómicas en el Canto y Bayle atraerse el aplauso indebidamente, lo que conviene evitar en los espectáculos, por el escándalo y mal ejemplo que causan a los concurrentes, y mucho más a la incauta juventud que asiste a ellos, pues en los países civilizados ha sido siempre el fin de las concurrencias a los teatros corregir las costumbres con el incentivo de la lícita diversión, sobre lo que debe velar el que gobierna". |