Así, la conferencia Arte Etno-tecno: en busca de una nueva estética chicana, que La Pocha Nostra ofreció en su más reciente visita a México, permitió confirmar la claridad conceptual (envuelta en barroquísimo huevo) del Brujo Mayor, asomarse a la pluralidad de lenguajes que domina.
Mientras sus performeros (entre los que destacan el mexican curios Juan Ybarra y su más reciente adquisición, Violeta Luna, mejor conocida como “la nieta apócrifa de Frida Kahlo”) se exhiben como criaturas de feria electrónica y echan mano de la estatuaria, el ralenti y otras armas de un cuerpo de élite para provocar la hipnosis del mirón. en pantallas paralelas se ofrecen al público las imágenes de las acciones más célebres del grupo de artistas y clips videograbados que revelan uno de los rostros más interesantes de Gómez Peña.
Sus videos mezclan la esgrima conceptual (“París es Argelia, Los Angeles es Guatemala, Berlín es Turquía…”, etcétera), con sorprendentes imágenes interculturales, intervenciones en la realidad (“¿si digo mexicano, qué piensa usted?” preguntan los estrambóticos personajes a personas de toda clase, y luego clasifican sarcásticamente sus respuestas) y un espléndido sentido del humor (como el perro chihuahueño que se niega a participar en un comercial más de Taco Bell).
A un lado del escenario, el Border Brujo lee rítmica y apasionadamente sus manifiestos chicanos, de donde emerge el sentido de una gran coherencia artística, y los intercala con brillantes poemas en
espanglish o, definitivamente, en un asociativo y sonoro esperanto (en el que no están exentas las raíces náhuatl) que es, sin lugar a dudas, la lengua emergente de la Aldea Global.