Hay quien dice que Constantin Sergueievich Alexeiev Stanislavski, el padre de la puesta en escena, desarrolló su impresionante summa teatral aguijoneado por un problema nemotécnico.
Su incapacidad como actor para memorizar los textos que debía interpretar, lo llevó a establecer un método de asociaciones afectivas que le permitió salvar el escollo y revolucionar, de paso, los conceptos de verdad escénica y puesta en escena.
La fuerza de esa voluntad compensatoria queda manifiesta en la mayor novela teatral de todos los tiempos, en una obra de aspiraciones totalizadoras equivalente a la de los grandes novelistas del siglo XIX.
Otro tanto parece suceder al hombre inmóvil, el protagonista de Perros héroes, quien, desde su imposibilidad motora (¿o acaso debemos decir su elección?), desarrolla un método de entrenamiento inigualable para adiestrar perros Pastor Belga Malinois.
Dueño del misterio que revisten sus peculiares condiciones, el hombre inmóvil no se conforma con ello, sino que extiende sus procedimientos –en una nueva actitud totalizadora– para mantener el control absoluto de todo lo que lo rodea.
Si el mundo es una jaula, vale más levantar jaulas dentro de jaulas y mantenerse impasible al centro.
En cuanto al método que el personaje de Mario Bellatin ha desarrollado, éste tiene que ver también con el manejo afectivo de la voz del amo, con el entendimiento de la voz (a la manera de Roy Hart) como “músculo del alma”. En la extrema condición del hombre, en su agonía, se producen sonidos insólitos. Voces profundas que acaso, como las sirenas lejanas, avivan el aullido de los lobos y sus parientes más cercanos: los Pastor Belga Malinois.
Sabedor del secreto de Montaigne: “la vibración misma de mi voz extrae más de mi espíritu de lo que puedo encontrar cuando lo sondeo”, el hombre inmóvil confía ciegamente en la comprensiva sensibilidad auditiva de los Pastor Belga Malinois, entre los cuales –según los expertos– sobresale el caso de Snap, un ejemplar campeón en todos los rings y cuyas orejas rebasaban el tamaño admitido por los estándares de la raza.