Con el sugerente título Teatro para caníbales: Rodolfo Usigli y el teatro mexicano, y en traducción de Alejandro Usigli, siglo veintiuno editores hace circular recientemente un libro del académico inglés Peter Beardsell, publicado originalmente en 1992.
El título, tomado de una declaración del propio Usigli (“Lo que… he pretendido realizar en toda mi carrera… es un teatro para caníbales en que el mexicano se devore a sí mismo por la risa, por la pasión o por la angustia, pero que siempre, como La familia, cene en casa.”), hace clara referencia al contenido del estudio: la relación entre la escritura del padre de todos los dramaturgos mexicanos y su contexto específicamente nacional.
Así, Beardsell realiza un análisis de obras que considera representativas de las variadas actitudes del dramaturgo en relación al sujeto y destinatario de sus obras: México, y las divide para ello en algunas categorías.
En primer lugar, el catedrático en la Universidad de Sheffield, Inglaterra, se interna en obras como El Gesticulador y las Tres comedias impolíticas que responden a la relación de Usigli con el legado de la Revolución y con las situaciones políticas específicas que siguieron a su institucionalización, para rastrear posteriormente el tránsito hacia los dramas alegóricos (Un día de éstos…, ¡Buenos días, señor Presidente!) que muestran una distancia satírica en el tratamiento de la política mexicana.
El teatro social (
Medio tono y
La familia cena en casa), El drama psicológico (
El niño y la niebla,
Jano es una muchacha) e Historia y soberanía (las tres
Coronas) son las categorías que completan el libro, junto a lo que su autor considera obras de “una perspectiva más amplia”, cuyos temas rebasan ampliamente el ámbito de lo local.