En el fragor de las discusiones a la mode, renombramos los fenómenos y creemos otorgarles así nueva vida. En realidad –y ésta es la palabra clave–, el interés por meter las narices en la vida de los otros no tiene nada de novedoso. Tampoco el hecho de hacerlo.
Del periodismo encubridor a la nota roja, del cuento de hadas al teledrama naturalista, del barullo musical al voyerismo convenido, la televisión intenta contrarrestar ahora la distorsionada imagen del mundo que creó durante años. Y lo hace por caminos que exactamente un siglo atrás agotó el arte.
En alguna ocasión, Luis de Tavira refería su experiencia vivencial del Manifiesto Naturalista: tal y como lo pedía Zolá, el director de escena se sentó durante cuatro horas en el balcón a contemplar el paso de la vida, que resultó –en sus propias palabras– aburridísimo.
Otro tanto sucede al observar dos minutos la “rebanada de vida” que ofrecen los personajes de Big brother: el único interés está en comprobar tan fácilmente su carácter anodino. La cámara oculta ha resuelto, no obstante, el problema que planteaba Alejandro Luna en su propuesta para La visita del ángel de Vicente Leñero: la única escenografía naturalista posible implica construir un muro entre la representación y sus espectadores.
El recurso sin embargo no es desdeñable en sí, pues hay de vidas a vidas y el chiste está en saber escoger la rebanada. El interés por el material real, por el individuo con una existencia comprobable, por encima del interés en la ficción-ficción, queda clarísimo en la tendencia del siglo XX a convertir al autor en personaje.
Desafiando la frase con que cierra
La noche de Oscar Wilde (espectáculo que ha acompañado a Guillermo Murray durante años y que realiza temporada de fin de semana en el Foro Coyoacanense), las obras dramáticas del escritor irlandés han caído en el olvido mientras las obras sobre su vida se reproducen con ahínco: de
El dandy del Hotel Savoy a las recientes temporadas de
Los tres juicios de Oscar Wilde,
El fantasma del Hotel Alsace, pasando por la obra citada.