Olvidos y recuerdos del teatro en México. La filantropía de los actores Armando de Maria y Campos |
La filantropía sigue a la vida del artista de teatro como la sombra al cuerpo. Farándula y filantropía son sinónimos. Donde haga falta la ayuda material para remediar un dolor, para aliviar una pena, el actor aparece, surgido como por escotillón, casi sin que nadie lo llame. Y no se diga si se trata de un compañero, que entonces se quita materialmente el pan de la boca para dárselo al camarada, o a la familia de éste. Los mejores programas de espectáculos son los "programas de beneficio" -no importa que el beneficiado sea, muchas veces, un potentado de la farándula-; inundaciones, calamidades de todo género, siempre son aliviadas por los cómicos con alguna "función a beneficio" de los damnificados de tal descarrilamiento, de cual temblor que hizo víctimas... El cómico es modelo de nobleza y desinterés, ejemplo de desprendimiento... |
"Varios amigos y compañeros del difunto D. Bernardo de la Avecilla, actor que fue por muchos años de los principales teatros de Madrid, y últimamente actor y director del teatro Principal de México, sabedores del estado de orfandad en que ha quedado su familia y de la filantrópica resolución con que sus compañeros de escena, los señores actores y directores actuales de este mismo teatro se han ofrecido a dar una función en beneficio de la viuda e hijos del difunto Avecilla, creen, en esta ocasión, hacer cosa grata a los sentimientos de V., bien conocidos en favor de la humanidad, incluyéndole el programa de la dicha función, que deberá celebrarse el sábado próximo 15 del corriente, suplicándole se sirva concurrir a ella y dar por su localidad lo que su generosidad le dictare; en la inteligencia de que cualquiera que sea la donación será recibida con gratitud perdurable de parte de la familia beneficiada", etc., etc. Firmaron, entre amigos del difunto y actores de la compañía que había dirigido: A. de Letamendi, Romualdo Roano, Fernando de Agreda, Manuel Delgado, Francisco de Olaguibel, A. Calderón de la Barca, el conde de Breteuil, Mariano Cosío, José María Letona y Manuel Martínez del Campo.
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"Para amenizar esta función se ofrecieron gustosa y gratuitamente la Sra. López y el Sr. Leonardi, a cantar uno de los mejores dúos, que tendrá lugar entre el intermedio del primero y segundo actos. El Sr. D. Vicente Guillermo Wallace, cuya célebre habilidad ha sido justamente apreciada en Méjico, ejecutará después del dúo, y en obsequio de la familia beneficiada, grandes variaciones de violín con acompañamiento de orquesta, por Paganini, para una sola cuerda; y acabado el segundo y último acto de la comedia, se presentará (no pagada de amor propio sino deseosa de cooperar en obsequio de la honrada familia a que se dedica este beneficio), la señora Cecilia Ortiz y el Sr. Maldonado, que también quiere contribuir a tan loable objeto, acompañados por la pareja de baile ajustada por la empresa, a desempeñar el bolero a cuatro. El número de profesores de la orquesta (que también toca gratis), se ha aumentado con objeto de que la obertura, entreactos y piezas músicas salgan con la mayor brillantez. Las pagas serán al arbitrio de los generosos espectadores y al efecto se omite el expendio de boletos. En los respectivos departamentos se colocarán fuentes para que se sirvan contribuir lo que fuere de su agrado". |