Para seguir el hilo de nuestra entrega anterior, comienza a circular en librerías una importante publicación que se suma al ya extenso catálogo de Escenología AC: Imagen y realidad del teatro en México, compilación de escritos críticos e historiográficos de Antonio Magaña Esquivel.
Presentada por su paisano, Edgar Ceballos, como una historia del teatro mexicano de 1533 a 1960, la obra tiene su eje rector (aproximadamente el 65% de sus 631 páginas) en la fase experimental que, en la primera mitad del siglo XX, dio origen al moderno teatro mexicano.
En efecto, la reunión de textos provenientes de otros libros y artículos varios, entrevista por Magaña Esquivel y llevada a buen fin por Ceballos, nos confirma al moderno y agudo observador de tan importante renovación artística.
Aun cuando en ocasiones insista en equiparar la historia del teatro con la del texto dramático, el crítico yucateco da muestras de su apertura y actualidad al reconocer el valor esencial de la puesta en escena, la nueva función de la actoralidad, y al expresar ciertas concepciones escénicas como aquella que, hacia los años 60, parece anticipar el famoso texto de Brook “¿Cuántos árboles hacen un bosque?”: “El teatro además ha ganado la pérdida de su realismo, gracias al cine; si el cine ha denunciado el falso realismo teatral de un árbol, de una calle, de un paisaje, elementos de ilustración, el teatro por su lado actual ha logrado denunciar el falso realismo de la estrella y del drama cinematográfico”.
Las relaciones del teatro y el cine, su desmentido rival, es justamente el tema de una disertación contenida en el libro que coloca a Magaña Esquivel como un ensayista sin par en los terrenos teatrales; excepto claro por Rodolfo Usigli.
Pensador del fenómeno artístico en su totalidad, el historiador da otra brillante muestra ensayística, esa “carretilla alfonsina” (como ha nombrado Gabriel Zaid su propio ensayo sobre el ensayo de Alfonso Reyes) tan similar no sólo en el nombre a la principal institución del teatro, al abordar la “Naturaleza de la obra dramática y la obra crítica” y compararlas metafóricamente con el Día de la Creación y el Día del Juicio.