En un diapasón diametralmente opuesto al Theatergroup Hollandia, pero igualmente radical, aquel que considera al arte como una imagen autosuficiente del mundo, se inscriben las barrocas alucinaciones de la Societas Raffaello Sanzio, ganadora también del Premio “Europa-Nuevas realidades teatrales”, concedido por la Unión de Teatros de Europa y la Convención Teatral Europea.
Fundada en 1981, por dos parejas de hermanos, Claudia y Romeo Castellucci, Chiara y Paolo Guidi, la Societas (como su nombre lo indica) rinde un peculiar homenaje a la gran tradición pictórica, a través de un teatro eminentemente visual heredero de la vanguardia italiana y su poeta del horror, Carmelo Bene.
Como en el caso de este último, las puestas en escena de la Societas Rafaello Sanzio, firmadas en lo sucesivo por Romeo Castellucci, son una revisión iconoclasta de las grandes figuras y los grandes temas de la cultura occidental. En el caso de Castellucci, la exploración de la mitología oriental (Gilgamesh, Isis y Osiris, Ahura Mazda) ha servido también para construir un modelo escénico alternativo a la tragedia clásica, en la que el director, como buen vanguardista, observa el prototipo de un teatro sujeto al imperio de la literatura.
El singular ataque a las cimas del espíritu y el pensamiento que sus espectáculos proponen, está permeado por los horrores vividos durante el siglo XX y, a menudo, implica una muy efectiva inversión de puntos de vista.
Su puesta en escena de Julio César, de Shakespeare, por ejemplo, se interna en la exploración de la retórica como discurso del poder, pero se representa con actores operados de las cuerdas vocales o que sufren de tumores en el cuello o la garganta.
Como parte del Festival de Otoño de París, la Societas Raffaello Sanzio presentó dos espectáculos recientes de enorme éxito internacional. Il Combattimento de Claudio Monteverdi y su extraña versión del primer libro del Pentateuco, Genesi, from the museum of sleep.