No es casual que el programa de mano de ¿Último round?, obra que se presenta los domingos a la una de la tarde en La gruta del Centro Cultural Helénico, lleve una nota de presentación firmada por Héctor Mendoza.
No es casual porque varios de sus integrantes han sido alumnos o han trabajado, como es el caso de Beatriz Luna, con el maestro de tantas y tan distintas generaciones de actores.
Pero más allá de la filiación académica, porque la materia del drama de presentación de Edgar Chías resulta afín a una línea explorada por el director-autor en obras que van desde Las cosas simples hasta Bolero, y que resultan ejercicios formativos idóneos en su concepción de la actoralidad.
A diferencia de estas obras, en las que suele imperar una mirada benévola, las escenas reunidas por Edgar Chías muestran “una mirada resignada, casi madura”, como el propio Mendoza se encarga de anotar.
De hecho, éste resulta el mayor atractivo de un texto que borda sobre un campo explotado en exceso por la dramaturgia de todas las latitudes: las relaciones de pareja, y en una modalidad particularmente frecuente entre nosotros: las parejas jóvenes.
En efecto, nada hay de original en el tema elegido ni en el título que hace referencia metafórica al cuadrilátero, como años atrás lo hiciera Ignacio Flores de la Lama con En esta esquina.
Sin embargo, y a pesar de su también previsible recurrencia a personajes de nuestro estrecho mundillo artístico, ¿Ultimo round? presenta a un joven autor con un punto de vista complejo que se expresa en una ambivalencia tragicómica; con una visión original que invierte las perspectivas tradicionales (como el caso del dócil amante sujeto a los tiempos de la mujer dividida); y con recursos de oficio, en especial, la precisión de un diálogo idiosincrásico.