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TEASTRÓNOMOS

Rodolfo Obregón

Existen muchas formas de mirar a las estrellas. Y muchos los cuerpos que se toman por tales. La confusión de términos aumenta sustancialmente conforme nos acercamos al cintilante mundo del espectáculo.

    La nebulosa visión del universo suele tomar proporciones de hoyo negro cuando se trata de obras de teatro dirigidas a un público infantil; aquel que posee la lente más fina y frágil para comprender los misterios de la existencia.

    Para desempañar el cristal del telescopio y hacer de la mirada una aventura, se requiere de personajes quijotescos que, contra inercias comerciales y padres adocenados, viento y marea, desafíen las costumbres del consumo en serie.

    Compás en ristre y astrolabio como casco, Andrés García Barrios se ha dado a la disparatada tarea de construir galaxias de placer donde las criaturas se acerquen a un conocimiento científico.

    Emprendida con Triptofanito, la enloquecida batalla adquiere dimensiones cósmicas en Don Tierrote y su Sancho Luna que concluye temporada, frente a la lamentable incomprensión de un mundo teatral digno de la picaresca, en el Teatro Julio Prieto.

    Desde la hermosa nota del programa de mano, su muy personal big-bang, Andrés García Barrios se adentra en los misterios del universo con una rica sensibilidad artística y un sentido de juego que rehúye toda connotación didáctica.

    Y, sin embargo, Don Tierrote… es una gustosa lección de astronomía y de cómo es posible trasladar a los microcósmicos terrenos del teatro las múltiples y fascinantes gamas del saber humano.

 

    Y lo es porque se sustenta en un claro conocimiento científico que se traduce en formas de comportamiento, en graciosas canciones y atractivos juegos escénicos, en imágenes entrañables, como aquella en que la pira mortuoria de Giordano Bruno se transforma en el sol alrededor del cual giran los planetas.

    Porque su estructura dramática se multiplica en planos de realidad que interactúan incesantemente como las contracciones y expansiones del universo referido: dentro de un sueño que ensalza los transformadores poderes del teatro, la gozosa cátedra se alterna con un íntimo homenaje a Giordano Bruno y su valor para desafiar con la verdad a la opinión prevaleciente.

    Porque el elenco, compuesto por Fernando Briones, Oscar Ulises Cancino, Laura Vega, Oscar Flores, María Elba Zermeño, Ana Francis Mor, Enrique J. Izurieta y la voz proveniente de una estrella lejana, se entrega con apasionado entusiasmo a su historia sin hacer las habituales concesiones al infantilismo.

    Entre ellos se distingue el brillo particular de Oscar Flores, quien, en su divertidísima interpretación de Mr. Universo, echa mano de su musicalidad, su sólida formación clownesca y la experiencia de años de brega en un teatro no siempre expuesto a la poderosa luz del sol.

    Por todo esto, la valerosa aventura de Don Tierrote y su Sancho Luna no merece convertirse en un astro a la deriva; seguramente, su propia fuerza le permitirá encontrar un lugar donde los niños y los padres conciban la diversión como el más grande de los descubrimientos.