Plato fuerte del XVI Festival del Centro Histórico, en lo que a teatro se refiere, el escocés Theatre Cryptic llenó por unos días el Teatro Jiménez Rueda con su versión trans-genérica de la Electra de Sófocles.
Poco importa clasificar esta atractiva puesta en escena como teatral, operística o multimedia; su coherencia e impecable factura le permiten trascender cualquiera de estas etiquetas y equiparar su resultado con el espectáculo pleno de la tragedia.
Cierto, la puesta en escena de Cathie Boyd echa mano de la tecnología contemporánea, pero lejos de sacrificarse en su altar (como tantos productos contemporáneos), la utiliza para potencializar un discurso dramático urdido veinticinco siglos atrás en torno a la libertad, la conciencia y el destino.
Así, cuando Electra abraza la urna que contiene los supuestos restos de su hermano y exclama: “¡Pero si tengo el cuerpo de Orestes!”, y éste replica desde la imagen digitalizada: “¡De Orestes no: de la ilusión de Orestes!”, la litúrgica palabra de Sófocles reverbera en el oído del hombre contemporáneo.
Del mismo modo, la muerte de Clitemnestra, atestiguada en la frialdad de la pantalla y a espaldas de la expectante Electra, reafirma el indispensable diálogo genetiano citado por Jan Kott: “Tragedia griega y púdica, querida mía: el gesto definitivo termina entre bastidores”.
Cierto también, la adaptación de Clare Venables reduce substancialmente el texto a una especie de libreto operístico (siendo ella una importante directora de ópera y teatro musical), pero lo hace sin menoscabo de su sonoridad y, sin proponerse una restauración, lo acerca como pocas veces a la musicalidad verbal que posee -nos recuerda Ángel Ma. Garibay- el griego clásico tal y como lo practicaron sus grandes poetas trágicos.
No en balde los dilettanti crearon un género nuevo tratando de resucitar el espíritu de la tragedia. La parte más interesante de la Electra de Theatre Cryptic reside en la exploración del tránsito entre la emoción y la expresión musical, y, para sonrojo del actor “naturalito”, en la importancia de la construcción verbal en la existencia verosímil del personaje.