En un texto que acompaña las presentaciones de La Cuadra de Sevilla por lo menos desde hace diez años, y que reaparece en el programa de la Carmen recién vista en el Teatro Julio Castillo, la organización artística asegura que, desde su fundación, “asume una postura estética y social contra la manipulación folclórica de la cultura andaluza, y se convierte en un fenómeno teatral totalmente singular y aislado”.
El éxito mundial de Quejío, con sus hondas y peculiares imágenes, justificaba el aserto. Sin embargo, durante los años noventa, los espectáculos de La Cuadra han perdido esa singularidad y, en el caso de esta Carmen, incluso su carácter teatral.
Picasso Andaluz, la muerte del Minotauro (1992) aspiraba a “mostrar cuánto las artes universales le deben a una tierra milenaria como Andalucía, y cuánto de propuesta teatral puede extraerse del campo plástico de las artes contemporáneas”. La obviedad de semejantes motivos tornaba inútil la reivindicación y más parecía que La Cuadra se colgaba de “la manipulación folclórica” del artista más grande del siglo XX.
En la misma línea del Picasso..., Carmen intenta expropiar el mito de la tabacalera a los franceses Bizet y Mérimée, apoyándose en “la leyenda primitiva contada por viejas cigarreras de Triana” y convirtiéndola en una “ópera andaluza de cornetas y tambores”.
Más que una ópera, la Carmen de Salvador Távora es en realidad un ballet argumental a la manera de aquellos escenificados por Antonio Gadez y, recientemente, por Antonio Canales y Lluís Pasqual. La línea de acción dramática, en este caso, se reduce a la escueta ilustración de los acontecimientos centrales de la leyenda.
Muy lejos de la calidad coreográfica e interpretativa de sus antecesores, lo sobresaliente en esta Carmen es la música interpretada por tres magníficos cantaores y los veinticuatro integrantes de la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas. La extraña mezcla de instrumentos militares y fervor religioso, característica de las procesiones sevillanas, resulta un marco idóneo para esta historia de desertores y pasiones saldadas a golpe de bayoneta.