En su autobiografía, Threads of time, Peter Brook da cuenta de la respuesta de un maestro sufí a la aparente contradicción entre la fatalidad del destino y la libertad del individuo: “El hombre posee la naturaleza de un guerrero, y debe luchar siempre contra el destino, nunca darse por vencido. Ahí reside su libertad”. Esa capacidad de dar la batalla aun a sabiendas de un destino preestablecido ha determinado siempre la dimensión del héroe trágico.
En Felipe Ángeles, de Elena Garro, el lector o espectador es consciente desde las primeras escenas de la obra del destino sellado del revolucionario, y el auténtico interés humano se encuentra en la batalla del protagonista con sus íntimas contradicciones.
Ángeles: Padre, ¿no se da cuenta de que lo que necesito no es un sacerdote, sino alguien que me explique cómo un hombre que ama tanto la vida no tiene miedo de morir? (Acto III)
En la interpretación de Rodolfo Guerrero, Felipe Ángeles es desde el inicio un desencantado militar que se entrega resignadamente a su inevitable martirio, convirtiendo las restantes tres horas del espectáculo en la impecable confirmación de lo previsible
Pero la unilateralidad actoral de Guerrero, al igual que la del resto del grupo juarense “Al Borde Teatro” dividido entre los asesinos de Ángeles, que gritan y manotean para afirmar su maldad, y los endebles correligionarios del General hidalguense, donde destaca una lamentable caricaturización de Francisco I. Madero, responden a dos postulados fundamentales de la versión y escenificación de Luis de Tavira con la Compañía Nacional de Teatro, que puede ser vista de miércoles a domingo en el Teatro Julio Castillo.
A contracorriente de la enseñanza que poco antes de la ejecución hace el Felipe Ángeles de Elena Garro a su custodio (No se puede fincar nada sobre un charco de sangre. Busque la tierra firme, búsquela adentro de usted mismo.), Tavira renuncia a la exploración de la íntima verdad humana y persigue con su enorme energía escénica la creación del gran fresco sobre la Revolución traicionada.