Se alza el telón
El pequeño caso de Jorge Lívido ¡Un éxito!
por Malkah Rabell
He aquí que después de muchos años de ausencia de los escenarios capitalinos. regresa Sergio Magaña. uno de nuestros mejores dramaturgos de la llamada generación de los 50. Y vuelve con una obra que ya ha sido estrenada hace unos 20 años por Manolo Fábregas. lo que presentaba un escollo bastante peligroso. En la actualidad, todo envejece con tanta rapidez. que dos décadas es un lapso excesivamente largo. Mas, ¡oh. milagro! El drama de Sergio Magaña: El pequeño caso de Jorge Lívido. que presenta el Teatro de la Nación en su ciclo de "Autores Mexicanos" en la sala Julio Prieto. resultó sorprendentemente fresco y joven. Bajo la dirección de Rafael López Miarnau. con un excelente reparto de una homogenidad perfecta, obtuvo un completo éxito, lo que en una noche de estreno - o de reestreno o es mas bien raro.
El caso de Jorge Lívido ofrece una historia detectivesca pero el héroe del titulo no es el criminal, sino el policía dedicado a descifrar el enigma de un asesinato. Y aunque la construcción dramática se basa en ese argumento policial, el verdadero meollo del drama es un problema psicológico y moral. ¿Tiene derecho un policía de traicionar la confianza de un amigo en, nombre de su deber? Al autor le interesa sobre todo la psicología de ese policía. Jorge Lívido. infinitamente más compleja y tortuosa que la del culpable. un pobre diablo, más desdichado y víctima que victimario.
Los temas policiales no abundan en la literatura mexicana. Y aún más raros resultan en la literatura dramática. Con un tema que tiene una herencia anglosajona. Sergio Magaña logró un drama genuinamente mexicano. y hasta ese complejo personaje de Jorge Lívido, policía joven hijo de comandante. que ha ido a estudiar su especialidad a los Estados Unidos, donde adquirió ciertas inclinaciones de puritanismo anglicano, basado en la Biblia. no deja de ser un producto de determinados ambientes de nuestro país. Pese a su capa externa de "justiciero". convencido de merecer un lugar a la diestra del Creador -lo que nos recuerda a algunos personajes de Ibsen-, no puede escapar a ciertos rasgos de machismo, sobre todo cuando pierde los estribos. El drama tiende a una moraleja: más vale un solo hombre bueno que diez justos. Pero lo importante de la obra es el estudio de caracteres, sobre todo los masculinos. Ninguno de los tres protagonistas presenta una naturaleza de líneas rectas. unilaterales, sino que a través de los tres actos, cambian constantemente de reacciones: tres hombres cuyos caracteres tienen las más diversas facetas.
El reparto lo componen seis espléndidos intérpretes. muy apropiados cada uno a su personaje. En el difícil papel de Jorge Lívido. Ricardo Blume vence los escollos de ese antipático carácter y nos lo presenta en toda su compleja entereza. Fernando Balzaretti, como el desdichado Pablo Gonzaga. que dió muerte a su amante, más bien por accidente, pero que tendrá que pagar su culpa como si fuera un crimen premeditado. Este joven actor. obra tras obra. papel tras papel se se muestra cada vez más intérprete de envergadura y va camino a ocupar uno de los primerísimos lugares en nuestra "farándula". Como Ruiz, el policía de mayor edad. que se hace pasar por un comerciante. Carlos Cámara. ha logrado crear un tipo de hombre maduro, pesado y lento, un papel de carácter que. no le conocíamos. un carácter que va surgiendo paso a paso. ¡Excelente! En los dos papeles femeninos. Leticia Perdigón. como la estudiantita ya sentimental. ya infantil, y María Teresa Rivas, como la dueña de la pensión. romántica. ridícula y bondadosa. han creado dos personajes de muchos matices, dramática la primera. tragicómica la segunda. espléndidas ambas. Resultaría muy difícil preferir a uno más que a otro en este reparto increíblemente homogéneo. en el cual no se debe olvidar en el papel episódico del comandante a Eugenio Como. perfecto de naturalidad. Y si a alguien hay que agradecer actuaciones tan perfectas a la mano maestra del director de escena: Rafael López Miarnau.
¡El primer triunfo del año en curso del Teatro de la Nación. Un triunfo bien merecido!