Resaltar búsqueda

En busca
de
Godot
Sigue de la página siete

 

inmóviles, a la expectativa, temerosos de que el movimiento pueda hacer fallar el encuentro esperado. En razón inversa los personajes de Días felices y de Play, se mantienen inmóviles físicamente, pero en constante movimiento intelectual –inconsciente en el primer caso, consciente en el segundo. Beckett se ha cansado de esperar. Ya no confía en la espera como posibilidad de encuentro.
    El conflicto del triángulo amoroso de Play es relatado por los personajes, es revisado por ellos, analizado, incluso repetido una vez más todo el relato como si estuviera en los hechos mismos la clave del encuentro. El personaje masculino dice al final: “Y ahora que eres… sólo un ojo. Simplemente mirando. A mi cara. Mirando y dejando de mirar. Buscando algo. En mi cara. Alguna verdad. En mis ojos. Ni siquiera. Puro ojo. Sin mente. Abriéndose y cerrándose sobre mí. ¿Siquiera… cuando menos estaré siendo… visto?”
   ¿Se ha producido el difícil encuentro con Godot? Si es así, el hombre ya no lo sabe, ya no está seguro de si es él. Ya no sabe si está ahí y si es para él que está ahí. Ahora empieza el problema de si es la búsqueda  –¿o lo fue antes la espera?– en sí misma Godot. Sólo sabemos que esta búsqueda es más angustiosa y aniquilante que aquella espera, porque ahora se duda además de si la espera abandonada era propiciadora del encuentro o si el encuentro es éste, está aquí, ahora.