Se alza el telón El psicoanálisis en el nuevo teatro estadounidense
por Malkah Rabell
El psicoanálisis había llegado en el teatro norteamericano de la postguerra (la del 14), a extremos lamentables. Todo ciudadano que se respetaba y tenia medios económicos se creía obligado a recurrir a un psicoanalista. En la escena con mucha frecuencia el dramaturgo se contentaba con presentar casos clínicos con sus correspondientes curaciones, ya que en ese pais de la eficiencia se hacía todo para el "perfeccionamiento", hasta el alma. Aún los dramaturgos más famosos llegaron a cansar, y si un Tennesse Williams llegaba a salvarse —no siempre— era debido a sus elementos de tragedia, con los cuales se salvaba por su arraigo en la ternura.
El Teatro del Absurdo que acusó a la psicología de transformar en obviedad todos los secretos del alma, se alzó contra sus métodos. La nueva generación de autores dramáticos norteamericanos al colocarse en las filas del Anti-Teatro no pudo menos que seguir este mismo derrotero, lo que fue tal vez uno de sus máximos méritos. Aunque no se pudo liberar del todo de los atractivos del psicoanálisis, éste dejó de ser un fin en si, para transformarse en un medio. Dejó de ser tomado como un elemento trágico para tornarse elemento de farsa y de burla. Mas aún dejó de ser considerado como el método para casos individuales, para simbolizar y representar prototipos colectivos.
Quizá porque las preocupaciones del psicoanálisis responde a ciertas obsesiones norteamericanas de siempre, que mucho antes de las explicaciones freudianas ya se hallaban en
las raíces de la literatura de ese pais, tales como las obsesiones de la infancia, los desgarramientos entre la adolescencia y la madurez, entre el sueño y la realidad. Tal vez por ello nada tiene de sorprendente volver a encontrar en el nuevo teatro constantes profundamente norteamericanas que coinciden con las preocupaciones del psicoanálisis. En el nuevo Teatro Norteamericano todos los personajes temen el conformismo, tienen miedo de la petrificación y de la imposibilidad de comunicación que son las características dominantes de ese pais del superlativo, donde el hombre sufre más intensamente de la soledad y por consiguiente desea más ardientemente el contacto con otros seres humanos.
Kopit, uno de los más interesados dramaturgos de esa nueva generación. que sin dejar de ser intensamente nacional, está ligado a las formas del teatro europeo del absurdo, y tomó el psicoanálisis como parodia. En Papa, Pobre Papá en el armario te colgó mamá... Y yo estoy muy triste (Puesta en México por Gurrola) emplea características muy psicoanalíticas, pero en forma de farsa, de burla. Una esposa
muy posesiva que mata al marido, para poseerlo mejor, luego lo lleva en el equipaje, (observen la similitud con Juana la Loca). Están presentes en sus obras todos los temas psicoanalíticos del teatro de postguerra norteamericano, pero el tono ya no es solemne sino el de farsa y el autor mismo califica de fantasia freudiana esta pieza. Aqui lo inverosímil es lo único lógico.
En cuanto el teatro de Jack Gelber parece a primera vista una prolongación al teatro psicoanalitico. Sin embargo la impresión predominante en el espectador ya no es la sensación malsana que sugería con frecuencia el teatro norteamericano de la década de los 50. El espectador jamás tiene la sensación de estar espiando a través del ojo de la cerradura los sobresaltos morbosos de un ser al cual sólo le interesan los problemas personales. Es arrastrado por un torbellino hacia la búsqueda de contactos con otros seres. Esa obsesión del contacto se halla presente en casi todas las obras del Gelber lamentablemente, la droga que es el antidoto de la soledad, obliga al contacto, y Gelber sugiere que cada
ser humano busque su propia droga.
En Gracia de ahorcado de Richarson, el problema que plantea el dramaturgo es el del orden y del desorden. El orden es a veces la nostalgia de los valores eternos que hoy son tomados a risa. El nieto del pionero ha llegado a ser el hombre de la organización, y para él, el conformismo es todo poderoso. La persona que encara ese espíritu es la mujer, tradicional mom (mamá) a quien le han enseñado a devorar al hombre. En esta obra el psicoanálisis está completamente ausente.
El dramaturgo más famoso de ese teatro del absurdo norteamericano es Edward Albee, es aún víctima de la obstrucción psicoanalitica. Sin embargo a diferencia de Tennesse Williams, el autor no busca mostrar el desarrollo de una neurosis, sino que partiendo de datos psicológicos y sociológicos busca dramatizar el deseo de lucidez de sus personajes. En Virginia Woolf, el de una pareja harta de mentirse; en Historia de un zoológico, la necesidad ancestral de comunicarse con otros.
A su manera, los jóvenes dramaturgos norteamericanos intentan salir del callejón sin salida; rechazan la ingenuidad del compromiso político de la década de los 30, si bien siguen concientes de la realidad social; evitan la seguridad del teatro psicoanalítico de la década del 50, pero saben sacar provecho de los descubrimientos de la psicología moderna. Liberado de los excesos del realismo político y del dogmatismo psicoanalítico, este nuevo teatro alcanza con frecuencia proporciones de lucidez y crueldad que no pueden dejar indiferentes.