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Se alza el telón Amistad castigada de Héctor Mendoza y J.F. de Alarcón

por Malkah Rabell

 

Autor, director, organizador y sobre todo maestro y educador de varias generaciones de actores, a quienes preparó para el difícil arte escénico, Héctor Mendoza ha sido, y sigue siendo, adorado por sus alumnos. Aunque como dramaturgo no siempre supo mantenerse en las regiones de una estricta serenidad creativa, y dejó guiar su fantasía por una excesiva libertad, sigue siendo el creador escénico más amado por sus discípulos y el más respetado por la juventud, como asimismo por los adultos enamorados y atraídos por el escenario. Tanto los antiguos creadores enamorados y atraídos llegados le rinden pleitesía por su capacidad inventiva como por su fantasía.

Y este creador y conquistador del teatro, hoy aún es joven, y nos sigue trayendo nuevas obras, o bien, obras ya antiguas, para las cuales tiene un genio especial para renovarlas, para darles un tinte nuevo y un carácter apasionadamente rejuvenecido y a menudo extravagante. Es el caso de La amistad castigada, envejecida obra de Juan Ruiz de Alarcón, que puesta en escena en 1994 por la Compañía Nacional de Teatro,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

demostró un sabor completamente renovado, debido a la intervención tanto en la dirección como en el texto dramático de Héctor Mendoza, quien en el programa de mano afirma: "Antonio Castro Leal define La amistad castigada como comedia política. No la coloca entre las mejores de Juan Ruiz de Alarcón, porque a su entender una buena comedia "debe tener personajes ejemplares, y ésta carece de ellos".

Y como respuesta a la opinión de Antonio Castro Leal, ofrece Héctor Mendoza una muy graciosa réplica: "si se trata de una comedia política, ¿cómo puede tener personajes ejemplares?".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con o sin personajes ejemplares, La amistad castigada —que me vi obligada de leer en su original de Juan Ruiz de Alarcón, para comprender mejor— me pareció, ni como obra dramática ni como obra literaria, de una especial altura, ni siquiera de un valor excepcional. Se trata de una de esas historias de amor como las hay por decenas en la literatura clásica. Una historia de amor tan enrevesada —en este caso por el rey— que no la puede enderezar, volver derecha y comprensiva, ni siquiera el propio autor. Cuando la vi en el escenario del Bellas Artes, o en el de la Universidad Nacional Autónoma, lo único que realmente me

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gustó fueron los trajes de tipo monacal.

En cuanto a la opinión de Héctor Mendoza a propósito de la misma obra, he aquí lo que dice: "estoy seguro de que La amistad castigada es una comedia que por salirse del tiempo en el que fue escrita, fue mal valorada y está pidiendo una nueva catalogación por parte de la crítica".

En realidad, yo, más bien pediría al segundo coescritor, o mejor dicho al nuevo escritor y director, es decir a Héctor Mendoza, que me haga el favor de revalorizar esta La amistad castigada.

En cuanto a los actores que trataron de encontrar un nuevo soplo para esta obra en el escenario, he aquí la lista completa de ellos: Alejandro Tommasi, Hernán Mendoza, Ricardo Blume, Guillermo Larrea, Roberto Soto, Dora Cordero, Aurora Cano, Jorge Marín, Carmen Beato, Nicky Mondellini y Omar Ramírez. De todo ese grupo son principalmente Alejandro Tommasi como el Rey, y Ricardo Blume como Dion, quienes han dado vida a la representación.

Fue una de las obras que más éxito y más entusiasmo despertó entre el público y prensa de la temporada.