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Se alza el telón Falleció Madeleine Renaud

por Malkah Rabell

 

No sé si por falta de talento literario o por indiferencia hacia los grandes autores, Madeleine Renaud jamás se ha preocupado en escribir sus autobiografías, como lo han hecho una multitud de otros stars o vedettes. Como lo han hecho Simone Signoret, o Pola Negri. Una francesa y la otra polaca. Madeleine Renaud nos ha dejado huérfanos de noticias sobre su vida intima y su carrera tanto teatral como cinematográfica. En esa pareja tan dispareja, tan poco semejante entre si, que formaban ella con su segundo marido: Jean Louis Barrault, era él, el escritor, el hombre de letras, el autobiógrafo, con su libro: Je suis un homme de theatre, traducido al español como Soy hombre de Teatro, donde para nada figura la persona de la señora Madeleine Renaud. Es cierto que ese libro finaliza en 1954, cuando la pareja de actores aún no se hablan conocido, o aún simplemente no se ha habían unido en matrimonio. Es suficiente barajear el libro de Barrault para conocer no sólo la vida del actor, sino la vida de muchos actores, con su vida trashumante. La vida de tantas figuras famosas que han muerto, como dice Barrault:

"Por el teatro".

Dullin, muerto en el hospital Saint-Antoine. Por el Teatro."

"Jouvet, muerto por el Teatro".

"Pitoeff, fulminado, extendido en tierra, muerto por un ataque al corazón, por el teatro".

"Y Moliére, que escupió sus pulmones por el teatro y por París...".

Y este hombre, Jean Louis Barrault se preguntaba si tambén él era un verdadero hombre de teatro. E indudablemente la mayoría de sus lectores le contestaría: "Sí, sí lo eres".

 

 

 

 

 

 

 

Aunque desde el final de la guerra apareció en París una publicación bajo el nombre de: Cahiers Renaud Barrault dedicada a los trabajos teatrales, sin embargo el nombre de Madeleine Renaud aún era poco conocido. Pero Madeleine Renaud no necesitaba ni auto-biografías, ni grandes letreros, ni la buena voluntad de tantos escritores que se consideran especialistas en la materia teatral, de tantos escritores que escriben sobre el teatro y su fauna, no para darlos a conocer sino para darse a conocer ellos mismos. Para Madeleine bastaba subir al escenario y actuar durante uno o varios actos, para dejar en la sombra a todos sus competidores, a todos sus colegas y a su mismo marido, el famoso director de escena, autor, dramático y actor, como Jean Louis Barrault. Y para nosotros, que teníamos que viajar año tras año al Festival Internacional Cervantino, que se relizaba en la ciudad de Guanajuato, rara vez encontrábamos allí a una personalidad interpretativa de la fuerza dramática o cómica y del encanto de Madeleine Renaud. Lo que no impedía que para encontrar algunas opiniones y juicios artísticos sobre ella, tuve que revisar —aunque sólo fuera someramente —una media docena de libros de historia cinematográfica y teatral, tanto francesas como universales

para encontrarme con una mención única en el libro de Historia del Cinema de ese famoso crítico de la Cinematografía Mundial, como Georges Sadoul, quien sólo la mencionaba como actriz que participó en la película Relaciones peligrosas (Liaisons Dangereuses), sin opinar en qué clase de papel se presentó ni tampoco opinar sobre su calidad de intérprete.

Fue la última vez que hacia yo el viaje a Guanajuato, al Festival Cervantino, cuando llegaron a la misma ciudad Madeleine Renaud y su marido, Barrault, y se anunciaba la pueste en escena de una obra cuya nacionalidad ignoro, por igual que olvidé el título de dicho drama o creo que melodrama, como el nombre del autor.

En cambio me ha quedado fuertemente impreso en la memoria la interpretación del papel de la octogenaria —interpretado por Madeleine Renaud, nuestra actriz huésped— de quien se enamora un muy joven personaje de la obra de éxito bajo el encanto de la primera figura. Y mucha gente del público no dejaba de pensar, de que, si se encontraban en lugar del joven enamorado, pues harían precisamente lo mismo: se enamorarían de la encantadora octogenaria.

En aquella época, Madeleine Renaud cumplía a su vez los ochenta años, ya

 

 

 

 

 

 

 

que en la actualidad, esa gran actriz al despedirse del mundo y de la vida, cumplía los 94 años. Estaba casada con Jean Louis Barrault desde el año 1958, es decir que se casó después de la guerra número dos, y siguó activa en los escenarios donde por lo general elegía para su interpretación obras de Feydeau, cuando de comedias se trataba. Y cuando eran dramas elegía a obras vanguardistas de escritores ya muy conocidos en este ramo de la creatividad teatral, como Paul Claudel, Giraudoux, y Anouilh.

En cuanto a la cinematografía, en cuyas actuaciones personalmente nunca la había visto, según los especialistas era una de las actrices francesas que contaban con la mayor producción de películas realizadas. Uno de sus directores preferidos era Gramillón, con quien había filmado El cielo es vuestro, realizado en 1943, fue la última película francesa realizada bajo la ocupación alemana. Se trataba de una sencilla historia de una pareja de artesanos franceses, que se han transformado en campeones de la aviación, que no dejaban de ser ridículos, pero su pasión era tan patriótica que les hacia sacrificar sus bienes y su vida. La película fue proyectada al final de la ocupación y tuvo un gran éxito, aunque no llegaba a la fuerza dramática de la película La batalla del riel realizada por el cineasta René Clement, tuvo no pocas calidades, humanas y patéticas.

Con la desaparición de Madeleine Renaud, gran actriz de cine y aún mayor de teatro, el arte dramático francés pierde a una de sus mejores intérpretes, quien desde la muerte de su esposo, Barrault, no ha encontrado reposo ni consuelo.