Se alza el telón Una mujer sola en el teatro La Gruta
por Malkah Rabell
¿Conoce usted un teatrito llamado La Gruta ubicado en el Centro Cultural Helénico? Cada lunes, ante un público sentado algo desordenadamente en sillas dispersas por toda la sala, se presenta en su precario escenario a nivel de los espectadores, una muy joven actriz: Zaide Silvia Gutiérrez, en un monólogo bastante extraño: Una mujer sola. Por lo general me disgustan los monólogos. Pero esa mujer, anunciada como "sola", no lo está. Hay en torno de ella como un ballet de cien intérpretes diversas. Es la misma Zaide Silvia que se desdobla constantemente. Es la misma protagonista, es el mismo personaje que parece llenar el foro con sus múltiples sombras y con sus múltiples ecos. Y depués de una hora y media de un esfuerzo que nos parecía mortal, abandona la escena con una sonrisa un poco crispada, pero aún dispuesta a recomenzar si el público lo exige.
Ese monólogo pertenece a un autor ya bien conocido por nuestros amantes del teatro por las numerosas obras suyas que se han presentado en nuestros escenarios: Darío Fo, el comediógrafo
italiano, y hasta lo acompañaba su esposa F. Rame, como lo hacia en otras oportunidades. Pero esta vez con un deber especial, tal vez para guiar a su marido en los secretos femeninos.
Y Darío Fo vuelve a esta su manera tan peculiar de ser cómico y trágico a la vez. Se considera en su país, Italia, que Darío Fo es el comediógrafo más influenciado por Bertold Brecht. Como Brecht también Darío Fo piensa que se debe transformar el mundo tanto política como socialmente. También el empleo del anti-héroe brechtiano se repite en Fo, quien lo desmistifica hasta dejarlo en el ridículo. En su primera época el
crítico italiano, Vito Pandolffi dijo de él: "Darío Fo se entrega a la máxima fantasía y tiene un gusto muy especial para las búsquedas originales..." Y esas búsquedas originales no dejan de notarse en el monólogo de Una mujer sola.
Y ante esa "mujer sola", ante tantos problemas que una vez la empujan al suicidio, y en otra oportunidad la llevan al asesinato, nos preguntamos su es realmente una anti-heroína. Véanla, y traten de responder.
Y Zaide Silvia Gutiérrez, pese a su juventud, parece ya poseer todos los secretos de su arte. Es espléndida de temperamento, con sus cambios permanentes
de tono, que pasa del dramático al cómico sin jamás caer en el ridículo. Y el público se pregunta premanentemente: "¿Es una comedia, o es un, drama?" Y personalmente contestaría con un poco de inseguridad: "Es una tragedia... Creo". Y al salir, tengo ganas de gritar: "Bravo... Bravo Silvia".
También es necesario felicitar a su directora de escena, Margarita Isabel, que se está mostrando cada vez más una magnífica maestra de actores. Las mujeres talentosas parecen haberse reunido en esa tragicomedia, entre Franca Rome (la esposa de Dario Fo), Zaide Silvia Gutiérrez y Margarita Isabel, esta última también la productora del espectáculo.
Desde luego, la obra parece haber sido adaptada a México. No mucho, pero lo suficiente para que nos diéramos cuenta, que nuestras mujeres de México sufren, más o menos los mismos males que esa mujer sola, cuyo nombre permanece ignorado durante el espectáculo. Y creo que a cualquier mujer mexicana la va interesar los problemas de esa mujer sola... ¡Tan sola!