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Se alza el telón La muchacha sin retorno

por Malkah Rabell

Recuerdo que en una oportunidad Seki Sano me dijo: "El teatro no es una fábrica de salchichas y no se pueden crean los espectáculos a la cadena como productos prefabricados. Si de mis numerosos alumnos dos van a salir buenos actores, me daré por muy satisfecho"Y a decir verdad, casi se me antoja presentar el teatro actual en México como una fábrica de salchichas, con sus 120 salas de actuación donde se presentan espectáculos sin especial preparación, sin actores ni dramaturgos, ni directores preparados ni cono. ciclos. A cada rato nos encontramos con un nuevo teatro surgido de la nada, do un día a otro. Y después de anos do maravillosos sueñes y esperanzas sólo podemos exclamar con angustia: "Monos cantidad, y más calidad, señores.

Entre el maremágnum de obras, tomo una, elegida un poco al tun•, representación que me parece, tal vez equivocadamente. mejor que otras y que se presenta en el lejano teatro Museo del Carmen en San Ángel. Engañados, al parecer de un autor inglés: N.L Crisp Nombre que se me hace algo raro y mas bien parece un pseudónimo de circunstantias Si el

nombre y la obra se me hacen desconocidos. En cambio la presentación se me hizo lamentablemente familiar. Esa historia de Dangerous obseslon, de un marido que engaña a su esposa legitima con una mujer casada cuyo marido desconoce. Amante que no parece muy inteligente según algunas sentencias que emite sobre ella el galán. Tales como: "una mujercita insípida, medio bonita, que se te cuelga del cuello, intentando desesperadamente parecer más inteligente de lo que es..." Semejante descripción de una persona no deja de ser llamativo. Pero lo importante en la obra es el marido engañado, que puede a su vez demostrar que posee una infinidad de trucos para vengarse de su rival. Y da la impresión que este último no se encuentra tan enojado por la aventura de su mujer como

 

por el fin de la misma aventura. Tal vez esa sensación de familiaridad que me despertó tanto el contenido como la forma de llevarlo a cabo del drama se deba a una excesiva de éste con películas de Hollywood.

Los tres intérpretes de ese historia que en el escenario so transforma en una larga, larguísima crónica criminal. O que por lo menos está a punto de formar parte de la nota roja on los periódicos, son Surya McGregor, como la esposa engañada, la única presencia femenina en el drama: Arturo Ríos como el vengador y Óscar Altamirano como el mando infiel. El trío, baja la dirección de Susana Wein, trataba de imponer visos de credibilidad a esa bastante increíble fantasía. Sobre todo ha demostrado sensibilidad artistica. además de disciplina actoral, Arturo Rios

en el papel del hombre engañado, que no sólo se venga por su desengaño matrimonial, sino por su vida corno ser Inferior, despreciado pon los poderosos. por los ricos que no sólo le quitan la esposa sino que además desprecian a las dos víctimas, porque la mujer que se entregó al rico y poderoso no deja de sor igualmente víctima. Y el marido despreciado se empeña en pagar con la misma moneda al rival que trató además a su esposa como un objeto de poco valor.

La esposa engañada. interpretada por Surya McGregor, también una joven actriz, de buena presencia y entrega a su labor artistica. que supo dar a su personaje y subrayo el lado generoso de esa mujer que perdona y defiende a su marido aunque sepa la verdad. En cambio. el marido infiel y orgulloso pero cobarde, dejó bastante que desear. Tal vez porque se trataba de un papel desagradable que presentaba muy pocos elementos para lucirse como actor.

En cuanto a la dirección de Susana Wein. impuso a toda la trayectoria de la obra un ritmo demasiado lento que llegó a cansar al espectador. Lo que no impidió al público recibir el final con entusiastas aplausos.