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Malkah Rabell

 

Se Alza el Telón

Una semana de teatro

Después de dos tres semanas de teatros cerrados, o semicerrados por las fiestas navideñas, los productores, o bien otros personajes del mundo teatral, trataron de recuperar el tiempo perdido y los estrenos se empezaron a multiplicar a partir del mes de enero. En realidad no pensé en escribir de todos los espectáculos que me tocó ver. Pero me parece que la mayoría de las 5 o 6 representaciones que presencié, cada una tiene algunas virtudes, o defectos merecedores de algunas palabras. Y pensé que podría reunir bajo un solo título todas las que recuerdo: Semana Teatral.

La primera representación que llega a mi memoria —casi sin mirar el programa de mano— es Palinuro en la Escalera, puesta en escena en el teatro Julio Castillo, bajo la producción del INBA, la Universidad Nacional y el XXI Festival Internacional Cervantino. Desde semanas me estaba preparando a esa visita con muchísimo entusiasmo e ilusiones. Lamentablemente, siempre sucedía algo que me obligaba a posponer la tan esperada visita. Hasta que por fin pude realizar mi ilusión y hasta encontre un amigo que tuvo la bondad de llevarme en su coche a ese teatro del cual es tan difícil salir de noche si no se cuenta con su personal medio de desplazarse.

Obra de Fernando del Paso. cuya novela: Noticias del Imperio me entusiasmaron como pocas novelas. Y al pensar que ese Palinuro en la escalera se debe al mismo autor, desde luego confiaba en sus excelencias. Pero cual no fue mi sorpresa y mi desencanto cuando me di cuenta, ya desde el primer acto, que ese estupendo novelista no posee las mismas virtudes, o tal vez simplemente le hace falta una mayor técnica dramática, para dominar una obra teatral, con su texto , su tématica y sus intenciones.

La obra trae a escena el drama —que podemos llamar tragedia nacional— de lo sucedido durante los encuentros estudiantiles y la policía el cinco de mayo de 1968. Palinuro ha sido herido de gravedad durante los encuentros entre estudiantes y policías. Está demasiado grave para ser transportado a su hogar y se queda en las escaleras de una casa. Y según dice el programa de mano: "El lugar que le corresponde a esa realidad es el segundo plano del escenario". Y yo preguntó ¿por qué'?... ¿Y qué tiene que ver con esta tragedia nacional la Comedia del Arte con toda su carga de payasadas, de narices rojas. de elementos cirqueros? Esta mezcolanza de materiales ajenos unos a otros, se me han hecho insoportables, sobre todo odio las narices pegadas de todos los colores y magnitudes, que rebajan al hombre. ¿Fantasía? ¿De quién? ¿De un joven estudiante mortalmente herido? Es un absurdo. Y ni siquiera un absurdo del Anti-Teatro. Entiendo que el autor trate de materializar las fantasías de este joven idealista que se encuentra al borde de la muerte debido a la entrega a sus sueños. Y entre esos sueños puede sin duda encontrarse una lucha con un toro. Los jovenes siempre están atraídos por el heroísmo. Y tal vez la corrida sea un acto heroico para muchos adolescentes nacidos en estas latitudes. ¿Pero lo demás? Las payasadas que casi constantemente ocupan el escenario. Aunque algunas escenas pertenecen a la muerte, una figura de lo más sugestiva, una figura interpretada por esa excelente actriz tan polifacética como Angelina Peláez.

A todos los demás actores nos los conozco. Probablemente se trata de jóvenes principiantes, aunque ya parecen dominar bastante los elementos escénicos, sobre todo Víctor Hugo Martin en el papel de Palinuro es excelente. Tampoco me resulta conocido el director, Mario Espinosa, aunque el nombre me resulta familiar. Sin embargo entre el director y el autor, no sé quien tiene mayor responsabilidad por tantas narices abultadas y ridículas, el autor o el director de escena.

Desde luego, todo dramaturgo comprende que no conviene para el éxito de la obra, llevar a la desesperación el ánimo del espectador. Tal vez por ello Fernando del Paso introdujo en medio de una tragedia su Comedia del Arte, que el programa de mano llama y considera: "El Arte de la Comedia" (lo que depende de los gustos de cada quien).

Espero, con verdadera ansia, que Fernando del Paso nos presente una nueva obra teatral para darnos cuenta cuanta experiencia dramática adquirió en este primer experimento.

Final de partida de Samuel Beckett

Situados en un mundo desierto, donde toda vida ha huido después de quién sabe qué cataclismo, sólo quedan Hamm y Clov, el amo y el sirviente, el sumiso y el sádico, aunque en este caso el sumiso se vuelve tan sádico como su patrón, devolviendo la misma moneda alhombre que permanentemente lo ha torturado, humillado, despreciado y envilecido, el amo que se considerá un padre adoptivo: Dice Hamm "soy yo que te ha servido de padre adoptivo". Y Clov, el sirviente, responde: "Eres tú que me ha servido de eso". Y nada más despreciativo que una exclamación.

Pongamos un poco más de atención a esos dos personajes, y nos daremos cuenta cuanta semejanza tienen con los dos vagabundos de Esperando a Godot. Segunda obra de Samuel Beckett, Final de partida sigue la misma línea psicológica de los personajes ante un mundo absurdo, cuya existencia Beckett no logra comprender: "Toda la casa hiede a cadáver" dice Hamm, y Clov contesta: "Todo el universo".

Esta obra: Final de partida ha sido llevada al escenario hace unos días bajo la dirección de Bernardo Galindo, en el teatro del "Centro Cultural del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, con cuatro actores todavía muy inmaduros para presentarse ante el público. Hamm, con su voz monotona que hacía dormitar al público durante sus largos parlamentos, en tanto Clov demostraba una excesiva tendencia para ejecutar los movimientos gimnásticos que le fueron encomendados, y que le daba a Clov un carácter de muñeco puesto en movimiento por medio de un aparato.

Yupanqui Aguilar, como Hamm, Gabriel Ortega como Clov, han dejado sorprendidos y disgustados a su público que en su mayoría desconocía a Beckett y en general al Teatro del Absurdo.