Resaltar búsqueda

diorama teatral
Sigue de la página siete
 
magia del autor, se quedetambién con una sola mujer, es una sorpresa demasiado pobre para salvar una comedia.      Manolo Fábregas realiza un trabajo como para salir del paso, sin hallazgos verdaderos, sin la brillantez de algunas de sus puestas en escena. Si creyó que con hacer las situaciones inverosímiles, estas ganaban en gracia, se equivocó, pues para que lo inverosímil surta efecto, deben las obras teatrales tener otro tratamiento muy diferente. Quiso Fábregas, que no faltara a la comedia, ni la joven vestida en ropa íntima -aunque si hubiéramos visto esta misma comedia en el Teatro Arlequín, la ropa hubiera sido más escasa- ni las bromas homosexuales que tanto gustan al público grueso, ni ninguno de los tantos chistes consabidos, como son los equívocos, en los que se

dan besos por confusion de persona, etc....

   Tal parece que este género de comedias, va ganando cada día mas adeptos en nuestros escenarios, pues si antes solo Banquels, Nadia Haro Oliva y algún otro espontáneo -entre los que se encontró alguna vez el Teatro Caracol- lo mantenían en cartel, ahora se suma a ellos Manolo Fábregas y hasta Lorenzo de Rodas. Cuando los autores -y directores- descubren que cierto género desituaciones gusta a un determinado auditorio, no cesan de repetirlas pensando que con ello tienen el éxito asegurado, y lo peor... es que sí lo tienen, aunque el éxito sea momentáneo, obtienen lo que más aprecian, que es la ganancia económica, quedando ellos muy complacidos y el público también.

    En lo que se refiere a la actuación todos los intérpretes cumplen, sin ir más allá

de eso. Joaquín Cordero por su parte siente el deber de hacerse simpático, mientras Chucho Salinas siente el de hacerse el tonto. Y con estosrespectivos deberes tratan de suplir las insuficiencias del autor.

  Las tres jóvenes que aparecen como la sal de un platillo, no logran nunca dar demasiado sabor al guiso, en realidad la que logra mantener un status de interés, es Susana Cabrera, que hace su papel de criada exprimiéndole a su parte hasta la última gota aprovechable. Mary Ellen, Marta Patricia y Rosa Maria Gallardo, están bastante insulsas.

     La escenografía de David Antón, es muy propia para este teatro comercial, que ha llegado en su comercialismo hasta convertirse en una agencia publicitaria, donde no se desperdicia ni el hecho de que alguno de los personajes quiera fumar, para hacer publicidad a una determinada marca de cigarrillos, y no se diga a las compañías aéreas que nunca tuvieron un slogan más largo, y mejor dialogado.