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magia del autor, se quedetambién con una sola mujer, es una sorpresa demasiado pobre para salvar una comedia. Manolo Fábregas realiza un trabajo como para salir del paso, sin hallazgos verdaderos, sin la brillantez de algunas de sus puestas en escena. Si creyó que con hacer las situaciones inverosímiles, estas ganaban en gracia, se equivocó, pues para que lo inverosímil surta efecto, deben las obras teatrales tener otro tratamiento muy diferente. Quiso Fábregas, que no faltara a la comedia, ni la joven vestida en ropa íntima -aunque si hubiéramos visto esta misma comedia en el Teatro Arlequín, la ropa hubiera sido más escasa- ni las bromas homosexuales que tanto gustan al público grueso, ni ninguno de los tantos chistes consabidos, como son los equívocos, en los que se
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dan besos por confusion de persona, etc....
Tal parece que este género de comedias, va ganando cada día mas adeptos en nuestros escenarios, pues si antes solo Banquels, Nadia Haro Oliva y algún otro espontáneo -entre los que se encontró alguna vez el Teatro Caracol- lo mantenían
en cartel, ahora se suma a ellos Manolo Fábregas y hasta Lorenzo de Rodas. Cuando
los autores -y directores- descubren que cierto género desituaciones gusta a un determinado auditorio, no cesan de repetirlas pensando que con ello tienen el éxito asegurado, y lo
peor... es que sí lo tienen,
aunque el éxito sea momentáneo, obtienen lo que más aprecian, que es la ganancia económica, quedando ellos muy
complacidos y el público también.
En lo
que se refiere a la actuación todos los intérpretes
cumplen, sin ir más allá
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